miércoles, 29 de octubre de 2008

MI MASCOTA

Soy muy feliz con mi mascota. Me acompaña a todas partes, a comprar el pan, a tirar piedras al río y a buscar agua a la fuente. Hoy soy yo el que la acompaño a ella. Cierro los ojos y sostengo con fuerza sus patitas. Oigo el torno del veterinario-dentista, le está tratando el premolar 27 de su cuarta fila de dientes. El pobre no ha dejado de quejarse de dolor ni un solo día desde que se comió a mi vecino Ricardito.

13 comentarios:

Reyes dijo...

Jajajaja...
no será que Ricardito se lo merecía??
...
qué bueno.
Besitos.

Haideé Iglesias dijo...

Pero bueno, eres él o eres ella, ¿una mascota que se come a Ricardito? ¿Qué era este tal
R? Jajajaja... pues si que tienes imaginación.

En cuanto a lo del video, no te puedo ayudar, lo siento. Me lo habian enviado por email hace mucho tiempo ya, me he fijado y no tienes, digo email... bueno, me alegra que te haya ayudado en este día lluvioso, aquí en Asturias también está así.

Gracias por tu visita, compartiedo en el mundo en armonía.

Cordiales saludos

Bárbara dijo...

Si ya lo advierten nueve de cada diez dentistas: comerse Ricarditos no es bueno para los dientes.
Siempre un golpe final que sorprende.

El Viajero Solitario dijo...

Dicen que los perros se comportan igual que sus dueños. ¿Y no sería entonces que el tal Ricardito, a pesar del sufijo que le acompaña como una marca de nacimiento, estuviera ya bien crecidito (que rima con Ricardito), y la que quería comérselo, de arriba abajo, fuera la dueña? El perro hizo lo que ella no se atrevía.

Raúl dijo...

Qué indigesto era el crío de las narices, ¿no?.

TortugaBoba dijo...

Qué desazón. ¿Quién es Ricardito? Por el "ito" lo supongo pequeño, pero aun así, ¿cómo pudo comérselo? A no ser que fuese un sapo...
Beso.

TEA CUP CLUB dijo...

es primera vez que visito tu blog y me ha encantado, en lo que te sigo leyendo te dejo mi tacita de te.

Cuando puedas si te da tiempecito pasa a mi casita para nosotros sera un honor

Veronica Villatoro
Fundadora Internacional
Tea Cup Club

strongboli dijo...

Creo que el animal que vive contigo (esto de la mascota suena a juguete, es un ser vivo como nosotros y patatín patatán) hizo bien en comerse a Ricardito. Con ese nombre, seguro que era más repelente que el Autan.

Miguel Baquero dijo...

Jo jo jo. Amiga del pasado, estás en racha. Qué cuentos más buenos. Por gustarme me gusta hata el nombre de Ricardito. Queremos más

el pasado que me espera dijo...

Sí Reyes, la condición de vecino te hace proclive a que alguien desee que desaparezcas. Haidee, soy ella pero puedo ser él o ello, depende de las circunstancias. Bárbara, tienen algo tan siniestro los dentistas que dan para muchos relatos, ¿no te parece?
A saber lo que esconde el subconsciente de cada uno, viajero, del que escribe y del que lee. Sí, Raúl, el niño le sentó fatal. Tortu, que sí, que el niño era de lo más repelente, merecía ser comido...Bienvenida amante del té. Strongboli, ahora que lo dices, llamándole mascota, igual herí su sensibilidad. Miguel, lo bueno de escribir relatos es que en ellos puedes mencionar los nombres de algunas personas sobre las que ejercer alguna inocente y pequeña venganza. Gracias por los elogios.

ciego dijo...

¿Hay alguna forma de leer tu blog en Braille?

Ricardito.

Pedro dijo...

Querida vecina:

Es cierto, a qué negarlo, Ricardito no era un niño que supiera hacerse querer. Si la maldad hubiera de tener un rostro, este se parecería mucho a su nariz chata, sus pequeños ojos gélidos, su frente estrecha apenas cubierta con unos cuantos pelos ralos, grasientos, sus orejas desiguales, asimétricas. Ciertamente conocer a Ricardito no era una experiencia agradable, y son muchos los que pueden dar fe de ello a pesar de lo corto de su vida: maestros deprimidos, compañeros de estudios humillados, vecinos amedrantados, y una larga lista que ya nada pueden aportar de gatos destripados, pájaritos descuartizados, ranas reventadas e infinidad de invertebrados masacrados. Todavía recuerdo con lástima la última vez que Ricardito se entretuvo con su mascota tan querida: cuando lo sorprendí ocupándose de ella no tenía muy buen aspecto el animalito, claveteado contra la puerta del garage y siendo objeto de la curiosidad mórbida de su vecinito.

No crea que no la comprendo, no, pero déjeme a mí desearle a su mascota que se le vaya la mano al dentista con el torno y le atraviese el cerebro limpiamente, que se le muera desangrado en sus brazos aullando de dolor e incomprensión, como Ricardito murió en los míos.

Atentamente
Gertrudis (la mamá de Ricardito)

el pasado que me espera dijo...

Querida Gertrudis:
Ante todo, mi más sincero pésame.
Entiendo su rabia.Y no crea que no lamento la desaparición del plasta de su hijo.
Al final le había cogido cariño a ese paquidermo gritón que nos obsequiaba con esos conciertos de pedos y eructos cada mañana.
Tierna criaturita, sí señor. Aunque
si me permite la intromisión, yo creo que a su otro hijo, Fernandito, que ya empieza a despuntar maneras, no le vendría nada mal que le obsequiara con una mascota como la que regalé al mi hijo. Las venden en Carrefour y ahora están en oferta de 2x1. Con un poco de suerte también se lo comerán y dormirá todo el barrio en paz.
Atentamente
Su vecina