miércoles, 26 de octubre de 2011

EL FIN DEL MUNDO

Nadie lo predijo para ese día, pero el fin del mundo llegó. En modo alguno representó un acontecimiento funesto de especial relevancia en el universo. No fue por el impacto de un meteorito o por venganza de la naturaleza en forma de cataclismo. Ni siquiera fue el resultado de una tercera guerra mundial. El mundo se acabó porque sí, su bullicio tonto colapsó. La oscuridad serena y muda quedó disponible.

21 comentarios:

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Este micro me deja pesando en algo que jamás había imaginado, que todo acabe así, sin más, de pronto.

Me voy con la idea en la cabeza.

Gracias por hacerme pensar,

AGUS dijo...

Genial, Araceli. Genial ese "bullicio tonto" y esa disponibilidad de "la oscuridad serena y muda". Nada más terminar, uno piensa que no estás hablando del fin, sino de lo que es. Y de la importancia, la graduación y el significado real de las cosas. Big bang y big crunch. Y en medio, un suspiro. Vértigo.

Abrazos.

Muerte roja dijo...

Tanto anunciar el fin del mundo, tantas fechas incorrectas que... así tendrá que ser, el día que menos lo esperemos...

Un saludo :)

Luisa Hurtado González dijo...

Y en el vacío dejado, fértil como pocos, empezó a formarse un nuevo mundo.
Interesante micro.

Elysa dijo...

Tantos finales posibles y nunca había pensado en esta posibilidad, así sin más... con esa tranquilidad.

Besitos

Rosa dijo...

Mira que yo siempre pensé que sería así...

Besos desde el aire

Patito dijo...

La muerte espontanea de una persona es así, de pronto estás vivo y de pronto ya no, sin más aspavientos, sin más estruendos. En este caso el mundo murió de muerte natural y mientras dormía, dicho de otra forma, sin darse cuenta. ¡brillante!

R.A. dijo...

Visto así, de esta forma en que lo cuentas consigues (a mí al menos me ha provocado esa sensación) que porvoque una extraña sensación de paz, casi de alivio... como si un suspiro y un al fin recorriera esa oscuridad...


Me gusta mucho Araceli

Alejo Z. dijo...

... y al universo no le ocurrió nada, contrario a lo que todos pensaban.
Un abrazo.

Nicolás Jarque dijo...

El Mundo debe tener su fecha de caducidad como cualquier objeto y si encima lo maltratamos como un juguete roto pues aceleramos su posible final. Ojalá el fin del mundo fuese como en tu micro, sin guerras ni sufrimientos.
Un abrazo.

Miguel Baquero dijo...

A mí a veces (dirás que soy muy tonto) me da un poco de angustia pensar en que esto, de pronto, se pare, pierda su inercia y adiós todo en un par de minutos

manuespada dijo...

Muy original, nadie habría imaginado un apocalipsis anodino, sino más bien con mucho bullicio, como en las ´películas americanas, con astronautas lanzando misiles sobre asteroides y cosas por el estilo. Estupendo, redondo.

manuespada dijo...

Muy bueno, nunca nadie imaginó un apocalipsis de este tipo, sino que todos pensamos en un fin del mundo como el de las películas americanas, con astronautas lanzando misiles sobre asteroides y cosas por el estilo. Redondo.

Rocío Romero dijo...

Araceli, opino como algunos compañeros anteriores... La oscuridad serena y muda (qué buena descripción del espacio) nos deja pensando que tal vez el fin no sería tan malo... Vaya, si ahora pienso en mis niños no podré dormir ;-)
Muchos besos

Lola Sanabria dijo...

A mí esa oscuridad, a pesar de serena, me da un poco de miedo.¡Ojalá no haya nunca una tercera guerra mundial! Aunque la estemos sufriendo, pero de otra manera.

Besos pareados.

NáN dijo...

Supongo que cuando suceda, el Universe Morning Star no le dedicará al tema ni una sola palabra más (y desde luego en páginas muy interiores).

Pero para los que estamos todavía aquí, y te leíamos serenamente, ese "queda disponible" es una prefiguración cruel de una pesadilla.

Elena Casero dijo...

la verdad es que la posibilidad que planteas, "por bullicio tonto", me parece la mejor de todas las posibles.
Me gusta mucho el micro, en especial, la oscuridad serena y muda. Y queda disponible para un nuevo mundo que quede transformado en el nuestro de nuevo.

Un abrazo

Ximens dijo...

Me gusta tu relato por muchos motivos: Por lo nada apocalíptico (su bullicio tonto colapsó); por ser un final del mundo en el que por lo menos se salva la literatura; porque detrás de ese narrador estás tú, la autora, y por lo tanto te salvaste; por poder hacer este comentario. Por todo ello creo que el título es engañoso, jeje.

Raúl dijo...

Yo también me lo imagino así, sin fuegos de artificio.

Gemma dijo...

Muy en consonancia con la indiferencia del universo y de Dios. O eso me pareció a mí.

De ocurrir, creo que será tal como dices. Un beso

Anita Dinamita dijo...

Me gustaría añadir que no empezó en Nueva York.
Me encanta la naturalidad con que lo cuentas, más bien lo natural que haces que sea el fin del mundo, porque será así si es... natural, sin esfuerzo, sin venganza.
Un abrazo