viernes, 24 de junio de 2011

EL CÍRCULO PERFECTO

Le dijeron que era mejor que no la viera, que era joven y que en pocos meses podrían volver a intentarlo. Pero ella, aturdida por la resaca del parto, tomó en sus brazos a la niña muerta. Diminuta y amoratada como un polluelo escupido del nido, conservaba el borrador de una tenue sonrisa. La estrechó como estrecharía a una hermana melliza, casi como si se abrazara a sí misma. Y entregada a aquel abrazo circular y perfecto la mujer exhaló un último suspiro. Rendida a la muerte mansa, la madre aflojó la tensión de su cuerpo al notar que alguien más fuerte, del lado de la vida, la apretaba contra su pecho.

20 comentarios:

Rosa dijo...

Has removido recuerdos, muy duros recuerdos.
Lo has escrito con sensibilidad primorosa, enhorabuena.

Saludos desde el aire

Javier Puche dijo...

Impresionante, Araceli.

Propílogo dijo...

Escalofriante, Araceli. Para lo bueno y para lo malo. Esta semana comentaba con alguien el espanto de vivir una escena en la que la promesa de un momento maravilloso se convierte en la certeza del más absoluto desastre. Tu relato es eso, convertido en arte.
Abrazo admirado.
Gabriel

Rocío Romero dijo...

Madre mía Araceli, qué lástima y qué belleza de micro.
Desde el principio sabemos qué ocurre pero a mí leer "la niña muerta" me ha vuelto del revés. Y la comparación con el pajarillo... Buff. Estupendo y mil besos

Celsa Muñiz dijo...

Precioso, un relato perfecto, y la imagen del pajarillo es un acierto pleno. Tierno y desgarrador a un timpo. Que llega y emociona.
¡Chapó!
Un abrazo.

muerte roja dijo...

Muy bien relato, tan bueno como nos tienes acostumbrado pero demasiado triste, te deja con un desasón y un silencio dentro de ti que solo se a roto con un suspiro profundo.


Un saludo

Reyes dijo...

Me has rayado , pero eres una gran maestra .
Besos.

Antonio de Castro dijo...

Muy bonito y muy triste, aunque a mi también me trae recuerdos quiza demasiado cercanos.
Un saludo.

Susana Camps dijo...

Me gusta el toque de realidad del final: que alguien "más fuerte, del lado de la vida" imponga una ley que está por encima de la necesidad de la madre de morir.
Impresionante la escena y su escultura.
Saludos.

AGUS dijo...

Descarnado, tremendo, abocado a la desesperanza más negra. Sin embargo, ese cierre, ese mínimo destello, remite a la fuerza de la vida, aunque pueda parecer contradictorio. Me gustó mucho Araceli.

R.A. dijo...

A mí me pasa como a Agus, ese final no me angustía..me ha producido una extraña mezcla de esperanza aunque este mezclada con tristeza...la vida siempre es más/tan fuerte.
Escrito con la solvencia y el lirismo que son ya tu marca de la casa.

Un abrazo

Gemma dijo...

Que las madres se desvivan por los hijos ha dejado de ser un tópico gracias a esta pieza, Araceli. Una joya.
Besos

manuespada dijo...

La frase "del lado de la vida" es magistral, le da sentido a todo un texto estupendo. Voy a releerlo, quizá me quede atrapado de uno de los lados para siempre.

Isabel dijo...

Una bellísima demostración de cómo la vida nueva se impone y la vieja cuando hay amor se sacrifica.

Un fuerte abrazo.

Miguel Baquero dijo...

La imegen es estremecedora. Solo de pintármela se me pone la piel de gallina

Lola Sanabria dijo...

¡Qué bonito, qué tierno, qué maravilla de micro!

Besos llenos de vida.

José Antonio Salgado dijo...

Sin palabras. Excelente.

Rosa dijo...

Si tienes un segundo pasa por el aire, un pedacito es tuyo.

Araceli Esteves dijo...

Os agradezco a todos los comentarios. Es el mejor alimento para insistir en colgar nuevas entradas. No os puedo contestar personalmente porque últimamente el tiempo me persigue. Abrazos a todos.

Jesus Esnaola dijo...

Conmovedor, Araceli. Perfectamente escrito, sin una distracción, sin una pausa, directa al corazón.

Me ha gusrado mucho.

Abrazos