miércoles, 18 de mayo de 2011

EL FINAL


La tormenta añade un dramatismo líquido a la despedida. Siento sobre mis manos el gélido contacto de las suyas. Nos miramos a los ojos a través del bloque de aire espeso que nos separa. La tristeza tiene un sonido puro, que vibra y se propaga unido al de la lluvia hasta llenarlo todo. No hay lágrimas ni palabras. Está todo dicho y ambos lo sabemos. Por mucho que el narrador se empeñe en alargar el capítulo final colocando entre nosotros un diálogo ya del todo inútil.

20 comentarios:

Iván Teruel dijo...

La primera frase ya me parece de antología, lo cual no es una cuestión menor en un micro. Y lo siguiente es un derroche de facultades líricas para dibujar una escena tantas veces repetida y que, sin embargo, suena diferente gracias al uso magistral del lenguaje y de las imágenes. Y el broche, de lujo, colocando una cortina de ironía para relativizar y desmitificar el tópico.

Plas, plas, plas. De aquí siempre me llevo alguna perla cuando paso.

Saludos.

Maite dijo...

Muy bueno Araceli, me ha gustado mucho el despliegue de medios que has utilizado en este micro. Cuando ya tienes al lector camelado en una escena romántica, que por cierto has descrito con maestría, entonces le das un giro completo a la situación, y aparece el narrador, que sobrevuela con su diálogo por la escena, cuando son los propios personajes los dueños de la situación. Bravo.

Olga Bernad dijo...

Me ha gustado especialmente ese "bloque de aire" entre los protagonistas. Contundente. Un muro que ni la literatura puede salvar...

Rosa dijo...

Me gusta. Por mucho que el narrador se empeñe...la historia dura, lo que dura.
Saludos desde el aire

Susana Camps dijo...

Qué micro tan pulido, y qué eficaz.

muerte roja dijo...

A veces las palabras sobran cuanto el "narrador" describe tan extraordinariamente el sentimiento y el entorno.

Un saludo. ;)

Propílogo dijo...

Se me ha hecho muy particular el ritmo, y me he sorprendido contando sílabas, por si líquido, gélido, bloque... pero no.
Me quedo con la imagen del sonido de la tristeza, que vibra...
Abrazo
Gabriel

Isabel dijo...

Estás pensando enla despedida y...

¡Qué bien escrito!

Me encanta.

Besos

Miguel Baquero dijo...

¿Quién mejor que los personajes para saber cuándo se acaba una historia?

Lola Sanabria dijo...

Un relato de lujo, Araceli, de principio a final. Ese final donde no cabe ni una sola palabra más.

Muy bueno.

Besos apacibles.

Miguel de Esponera dijo...

He asomado por aquí por el título del blog: "el pasado que me espera". Me ha recordado a una frase de Rita a Chico, en la película: "Tengo toda mi esperanza puesta en el pasado". Luego, he leído esta primera entrada, "El final", y me he quedado con la boca abierta, literalmente. Todo empezó con lo del "dramatismo líquido", siguió con el "bloque de aire" y se afianzó con el sonido de la tristeza. A continuación yo diría "no hay lágrimas, tampoco hay palabras", porque tengo la manía de odiar el "ni". Y para rematar, el diálogo colocado "entre nosotros" por el narrador. Suscribo las felicitaciones de los anteriores comentaristas.

Aunque venía de puntillas, rutinariamente, como explorador perezoso, me he quedado. he seguido leyendo, despacio: "La clase de matemáticas", "La mano izquierda de Ana". He terminado por pensar que quizás seas una escritura famosa a la que no conocía hasta ahora. Al menos, me has hecho pasar un buen rato.

Gemma dijo...

Efectivamente, no hay estilo florido dure 100 folios, sobre todo si se trata de un microrrelato. :-)
Un beso grande

Celsa Muñiz dijo...

¡Magnífico, Araceli! Le has dado una vuelta de tuerca a un final ya de por si bellísimo, al mencionar al narrador.
De nuevo tienes mi aplauso.
Un abrazo.

Pablo Gonz dijo...

Varios días sin salir a navegar y me encuentro con esta joya. La piedra preciosa es, según me parece: "Nos miramos a los ojos a través del bloque de aire espeso que nos separa."
Un fuerte abrazo,
PABLO GONZ

Antonio de Castro dijo...

La última frase es genial e inquietante. Una de las grandes dificultades de narrar, el drama de todo narrador, es cuando llega a un punto en que no consigue estar a la altura de sus personajes.

Araceli Esteves dijo...

IVÁN, me alegra mucho de que lo que encuentres te parezcan perla.
A mí me lo parecen tus comentarios.

MAITE, los personajes a veces se adueñan de la historia, por mucho que el escritor se empeñe en lo contrario. Gracias por pasar.

Sí, OLGA, esos muros de aire son completamente insalvables.

ROSA, a veces en la vida real también pasa, nos empeñamos en que algo dure más de lo que debería. Lástima que las historias no lleven una sirena de aviso incorporada.

Gracias, Susana, un abrazo.

Araceli Esteves dijo...

M.R.A veces cuesta saber si una palabra sobra o falta.

Me has hecho pensar en el ritmo a mí también, Gabriel, en lo importante que resulta. Para todo.

Araceli Esteves dijo...

Gracias,ISABEL.

MIGUEL, pues no te creas, a veces algunos personajes no se acaban de enterar.

Gracias, LOLA, me alegro de que lo veas así.

MIGUEL DE ESPONERA, bienvenido. Me has hecho sonreir con eso de la escritora famosa.

Araceli Esteves dijo...

GEMMA, ni cien folios ni medio, a veces.

Gracias, CELSA, el narrador es a veces un simple impostor.

Muchas gracias, PABLO. No hay que quejar de navegar demasiados días, luego cuesta volver a acostumbrarse al movimiento del mar.

ANTONIO, tienes toda la razón, muchas veces es difícil estar a la altura de los personajes.

Raúl dijo...

Lo ha dicho Baquero, Araceli; nadie como los propios personajes para saber cuándo están de más.