jueves, 17 de junio de 2010

AQUEL INSÓLITO VERANO


Los que salían del ambulatorio con la vacuna recién inoculada, masajeando la zona dolorida del pinchazo, ignoraban que tres días después destilarían un líquido azul tinta china. No sabían tampoco, que las membranas interdigitales y el engrosamiento de las escápulas, obedecerían a una gradual mutación adaptativa.
Las autoridades sanitarias, no obstante, no reportaron un sólo caso de gripe estacional durante todo aquel largo y gélido verano.

14 comentarios:

Luis dijo...

Que futurista y que contemporáneo a la vez.
Un abrazo.

Reyes dijo...

Y tampoco sabían que con esa tinta escribirían sus biografías en el blanco papel intestinal extendido y puesto a secar al dsol.
---
Qué asco.
No sé por que´alguna de tus historias me hacen pensar barbaridades .

Eso es bueno,literariamente , no?


Un beso azul .

Herman dijo...

Una perfecta demostración de que, en ocasiones -muchas-, es peor el remedio que la enfermedad. Me ha gustado, Araceli, como siempre.

Sinuosa dijo...

Quien sabe..., a lo mejor cualquier día sucede algo así. Siempre me da yu-yu eso de vacunarse. Hay tantas meteduras de pata...

Pablo Gonz dijo...

Me arriesgaré a pasar el invierno sin vacunarme.
Prosa contundente que atrapa y no suelta. Me encanta la sonoridad del texto y su ritmo. Incorpora el elemento fantástico que yo siempre agradezco. En resumen, un hermoso micro.
Gracias por escribirlo,
PABLO GONZ

Miguel Baquero dijo...

Se convirtieron en aves migratorias y se marcharon a pasar el gélido verano a un lugar más amable. Pronto todos tendremos que hacer lo mismo y volver por noviembre, que es la época del buen tiempo

Shaynne dijo...

Estoy totalmente de acuerdo con Luis. Nunca me han dado confianza las vacunas apresuradas...

NáN dijo...

Extraño y duro. Un texto felizmente resuelto.

Enhorabuena.

Antonio de Castro dijo...

Que fuerte. Solo tres frases, y voy a tener pesadillas. Y encima la foto, para marcar el tono desde el principio. Pronto nos haras temblar con un denso minirelato de una sola frase.
Un saludo

Gemma dijo...

Como dice Herman, a veces el remedio es peor que la enfermedad.
Más que inquietante, espeluznante.
Un beso

BB dijo...

Terrorífico y genial.
Besos, Araceli
BB

Araceli Esteves dijo...

Es que LUIS, yo creo que ya estamos en el futuro.

Me gusta tu aportación al relato, REYES, me gusta.

HERMAN, pues sí, es para pensárselo eso de vacunarse.

SINUOSA, ya somos muchos los que no nos acabamos de creer eso de las vacunas.

Muchas gracias, PABLO, me alegro de que te haya gustado.

El problema MIGUEL, es que la cosa no va por meses sino por días, o por horas. Yo creo que acabaremos viendo nieve al amanecer y cuarenta grados por la tarde del mismo día.

SHAYNNE, totalmente de acuerdo.

NáN, sí que es verdad que me ha quedado un relato muy extraño, hasta a mí me lo parece.

Ay ANTONIO, no quisiera ser yo la culpable de tus pesadillas. Eso no, por dios.

GEMMA, lo espeluznante cada vez resulta más real.

Muchas gracias, BB, me alegro. Besos.

Raúl dijo...

Ya lo han dicho antes; es peor el remedio que le enfermedad, en muchos casos.
Muy buen relato.

Araceli Esteves dijo...

Gracias, RáÚl.