miércoles, 6 de enero de 2010

MALOS HÁBITOS



Su muerte, lejos de brindarnos alguna clase de sosiego, acrecentó el pavor que en vida nos había inoculado despacio, casi gota a gota, como un veneno paralizante. Nunca nos negamos a sus excentricidades, a su insana curiosidad, que nuestra inocencia cobarde colocó en el anaquel reservado a los acontecimientos que obedecen a un designio superior. Contradecirle no era ni siquiera una opción.
Tras su fallecimiento, empezamos a manifestar desconocidos achaques, mareos inexplicables y malestares que nos invitaban a arracimarnos en los rincones para compartir nuestros malestares en voz baja. Una tras otra, las novicias dejamos de menstruar.
El nuevo prelado llegó de la diócesis con órdenes claras.
Ahora los llantos de los cadáveres de los neonatos resuenan todas las noches bajo las bóvedas del sótano del convento.

21 comentarios:

Raúl dijo...

Lo que ocurre "intramuros" se queda "intramuros".
Excelente.

Isabel dijo...

"Contradecirle"
¿A quién se le hubiera ocurrido?

MUY BUENO Y TOTALMENTE CREIBLE.

Reyes Uve dijo...

Vaya.
Inquietante .

Gemma dijo...

Sólo la Iglesia es capaz de dar muestras de tanta piedad..., no me cabe ninguna duda.

De seguir así, pronto te convertirás en especialista en escribir microrrelatos de terror.
Besos

Terapia de piso dijo...

Estremecedor.

Saludos, Araceli.

José Roberto Coppola

lologuit dijo...

Excelente Araceli. Con la sequía vocacional, las edades "operativas" en los conventos dejan mucho que "desear", incluso, los visitantes intramuros tienen los mismos "inconvenientes". Pero si, ocurrió. Cuando se afrontan restauraciones y derribos, aparecen los ecos terrorificos de los neonatos, e incluso los sufrimientos de aquellas que "se negaban a las insanas curiosidades"Un saludo

Sinuosa dijo...

Estupendo relato, Araceli. Tus finales siempre logran sorprenderme. Me arrastras tan deprisa, y tan intrigada, que nunca soy capaz de intuir lo que hay al final.
Un abrazo.

ana dijo...

Muy buen relato ,hay que velar por la paz de los difuntos.

BB dijo...

El típico acoso de que son víctimas tantísimas de estas mujeres, incapaces de señalar al abusador, por temor al "infierno eterno" con que son amenazadas.
Aunque sotana vistáis...
Boccaccio lo contaba de manera jocosa.
Estupendo, Araceli.
BB

manuespada dijo...

Muy buena atmósfera a lo Poe que que creas, y por cierto, lo que cuentas en el relato ocurrió, así que podrías escribir una peli de esas basada en hechos reales.

antonio dijo...

Vicio o fornicio.
VAYA VIDA

Anónimo dijo...

Your blog keeps getting better and better! Your older articles are not as good as newer ones you have a lot more creativity and originality now keep it up!

Jaht dijo...

-Dame un punto de apoyo, y moveré el mundo.
-Propuesta interesante, Arquímedes, dijo el rey Hieron II de Siracusa, ¡toma!......y le dió el miedo.

Miguel Baquero dijo...

Muy bueno. De esos cuentos breves que te dejan unos minutos confuso, después de la lectura, y luego se te presentan claramente y te das cuenta de que acabas de leer un cuento magnífico.

Olga B. dijo...

Ostras. Es espeluznante.
La economía de medios del pavor.
No puede ser más eficaz.

NáN dijo...

En tan pocas palabras, creas una atmósfera que hace visible un conjunto de vidas.

Por eso suscribo lo que dice Olga B.: el relato, "no puede ser más eficaz".

Apoyo lo que dice Gemma: "De seguir así, pronto te convertirás en especialista en escribir microrrelatos de terror". Y no es la primera vez que digo que he encontrado ese terror, muy distinto del de género, me ha salido al paso en un micro tuyo.

Y estoy de acuerdo con la mayoría, que valora tu relato entre bueno y excelente.

¡Ventajas de tardar en comentar!

Anónimo dijo...

"Su muerte ... bajo las bóvedas del sótano del convento". Tétrico,espeluznante, y buenísimo.
Un saludo y buen año lleno de creatividad.
R. Castillo.

Araceli Esteves dijo...

Si los muros hablaran, RAÚL...

ISABEL,menudo mundo éste en el que cualquier atrocidad acaba pareciendo posible.

REYES, por desgracia, estas historias nunca acaban inquietando a quienes debería.

GEMMA, la Iglesia tiene tanto que esconder que no hay sótanos suficientes.

TERAPIA, me alegro de que así te lo parezca. De eso se trataba.

LOLOGUIT, si los muros hablaran...pero no los dejarán.

Muchas gracias, SINUOSA, me encanta que te pase eso cuando me lees.

Muchas gracias, ANA.

BB, hay sotanas que esconden demasiadas atrocidades.

MANU, y tan reales...

ANTONIO, vicio muy mal llevado, sin duda.

ANONIMO, I am very pleased. Thank you.

JAHT, el miedo es libre y a veces nos condena a la peor de las penas.

Muchas gracias, MIGUEL, viniendo de ti el elogio se multiplica.

OLGA, me alegro mucho de que te lo parezca. Esa era mi intención aunque nunca me deja del todo satisfecha. Siempre me parece mejorable.

Muchas gracias, NÁN, es todo un placer verte por aquí tan a menudo.

Muchas gracias, R. CASTILLO, ojalá tus deseos se cumplan.

El Viajero Solitario dijo...

También coincido con lo comentado: la atmósfera es ciertamente inquietante. Como Miguel -que para eso somos casi primos-, también experimenté unos segundos de confusión al acabar de leer el micro, para enseguida sorprenderme en el gesto arcaico de quitarme un sombrero -inexistente, por lo demás.

Araceli Esteves dijo...

Le daré unas vueltas a eso de la confusión, VIAJERO, no es bueno sembrar confusión en un microrrelato. A ver si se me ocurre algo para que no ocurra. Y ponte en seguida el sombrero inexistente, que el frío es real.

El Viajero Solitario dijo...

Prima, he debido explicarme mal: la confusión de la que hablaba no obedece a que el micro resulte confuso, sino a que uno sale de él confuso, turbado más bien (que a nadie se le ocurra alterar el orden de estas tres últimas palabras :-), zarandeado, diría, que es como debe salirse de un buen micro (como es el caso). Me mantengo, pues, en el gesto arcaico de quitarme un sombrero, aun a riesgo de coger una pulmonía.