viernes, 19 de noviembre de 2010

UN JUEVES

                                               René Magritte
Con la mirada perdida en el plato y tenedor en ristre, mi hijo traza paralelas sobre la montaña de puré. No abre la boca más que para engullir. Por la tarde escamotea cada uno de mis besos y sé que está lejos, en algún lugar al que no llegamos los del otro lado. A la hora de la cena, el abismo que nos separaba ha avanzado imparable. Luis lanza sobre mí una mirada opaca y esquiva, que cae con el peso de una manta empapada de gasolina hormonal. Un olor acre invade todos los rincones de la casa. Trae consigo el temblor de un dolor inevitable, de una certeza. Ahora ya soy su enemigo.

19 comentarios:

Antonio Serrano Cueto dijo...

Inquietante micro sobre la incomunicación entre generaciones. Felicidades. Un beso.

Pablo Gonz dijo...

Me gusta este micro, Araceli. La idea me parece excelente por lo universal. Pero tengo mis dudas respecto a la forma: encuentro que no se justifica un lenguaje tan elevado (traza paralelas, engullir, escamotea, el abismo ha avanzado imparable...) y que es demasiado arriesgada la metáfora (una manta empapada de gasolina hormonal). Creo que este micro ganaría mucho si se contara en clave menos culta.
Abrazos con intención constructiva,
PABLO GONZ

NáN dijo...

Me gusta no estar de acuerdo con Pablo. Es la madre la que cuenta; y la madre es así. No es un micro "realista", sino impresionista.

En cuanto al tema, impepinable, ¿a qué ofendernos o dolernos? No es nada personal. Y además, tiene fecha de caducidad.

Flavia Company dijo...

Estoy con Nán. Me gusta el micro, "lo veo". Lo que no me gusta es Magritte, nunca me ha gustado. Me da dentera. Ya ves tú. Abrazos grandes, amiga.

Iván Teruel dijo...

La idea de concentrar la relación entre padres e hijos en un día, cifrando así, simbólicamente, la velocidad con que se caen los días del calendario en este tipo de relaciones tan intensas, es fantástica.

Y ese momento final, tan amargo, tan temido, es el que esperas acongojado desde que tus críos son pequeños. Es un terror atemporal. (Tengo un niño que ayer hizo 15 meses y me da auténtico pavor ese momento, que visualizo a menudo, porque yo también he sido adolescente y también he sido enemigo de mis padres).

En cuanto al estilo. Bien, tengo que reconocer que me cuesta disentir con alguien de la altura de Pablo Gonz, pero allá voy: yo creo que esa especie de densidad retórica, esa consistencia recargada, le da al micro un vigor muy singular. De alguna manera refuerza esa idea de lo excesivo que traspasa las relaciones entre padres e hijos. Es decir, desde un análisis técnico y frío quizás coincidiría con Pablo en la inconveniencia de algunas expresiones. Pero precisamente estas son las que dotan la composición de ese aroma tan peculiar.

Un abrazo.

MANUEL IGLESIAS dijo...

De haber sido un "padre", en vez de una "madre" se hubiese pasado, no a ser enemigo, hubiese dejado de ser simplemente el héroe que todo padre es normalmente para un hijo hasta ese momento de tu micro. Un saludo

R.A. dijo...

Aunque parezca un contrasentido estoy de acuerdo con Pablo y con Iván. Con Pablo en la metáfora arriesgada de la gasolina hormonal(a mí me ha sacado un poco del texto, aunque desde luego es muy original) y con Iván en el resto de apreciaciones.
Yo también temo ese momento, menos mal que aún queda....
Un saludo Araceli

R.A. dijo...

Por otro lado ese momento es necesario...es una fase más. ¿Ves? Ahora le daré un montón de vueltas al tema ;)

Miguel Baquero dijo...

Es duro, pero es verdad que hay esa época en que padres e hijos se convierten prácticamente en enemigos. Es, al parecer, una fase necesaria en la evolución del hijo, que necesita afianzarse como persona independiente, pero ahora que he entrado en la categoría de padre me doy cuenta de que nadie se ha preocupado nunca por estos, por los padres

Reyes dijo...

A mí me ha gustado mucho .
Lo que no me ha gustado es que tenía esa foto de Magritte para un post sobre amantes que tenía pensado escribir jajajaja....
te has adelantado, aunque escribas sobre otra cosa , mucho más interesante.
Besitos .

BB dijo...

Ese abismo que se abre, esas miradas esquivas, los besos que se niegan, ese rencor sin causa, son dardos que nos matan, sin matarnos.
Pero ese abismo, que parece insondable, el tiempo lo convierte en pequeña grieta, llega el armisticio incondicional.
Me ha encantado, Araceli.
Besos
BB

Antonio de Castro dijo...

A mi me convence el tono enigmatico, es una opcion que hace que el relato se aparte del realismo y lo vuelve mas inquietante, en la linea de otros anteriores: es como si todos ellos formaran una cronica de la incomunicacion en un futuro proximo que es ya el presente.
Genial ilustrarlo con ese cuadro.
un saludo.

Pablo Gonz dijo...

Por si acaso, Iván: mido 1 metro 73. ;)
Abrazos,
PABLO GONZ

Propílogo dijo...

Pues yo estoy de acuerdo con Ro, con Pablo y con Iván, pero en el fondo no sé. Me ha gustado la gasolina, y me ha descolocado el abismo.
El resultado: Inquietante con alevosía. Perfecto retrato de la relación obligatoria. Y el título abarca toda una enorme historia y la reduce, como dice Iván, a una única hoja de calendario. Y mañana otra.
Felicidades, eso sí.

Araceli Esteves dijo...

Queridos todos:
Disculpad la respuesta tardía y global. He estado unos días en Irlanda, desconectada de la tecnología. Y ya sé cuál es el origen de los graves problemas por los que atraviesa
Irlanda:Los irlandeses son buenos bebedores de cerveza y tomarse una Guiness cuesta 4.50 euros. Dos y dos son cuatro, no hace falta para eso contratar economistas.
¿ Alguien puede entender que un pais productor de cerveza la venda a precios tan desorbitantes? ¿Por qué una botella de vino español sale allí más barata que una cerveza irlandesa? ¿Por qué encontré en unos almacenes de Dublín unos calcetines que valían un euro, fabricados en Torrejón de Ardoz y que seguramente en Madrid cuestan cuatro euros?
Cada vez me cuesta más entender la esquizofrenia del mercado global.
Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.

R.A. dijo...

Hay Araceli , la globalización....

Un abrazo

Olga Bernad dijo...

A mí me fascina tu capacidad para meterme miedo, chica. Mis hijos son pequeños, ¿seré pronto el enemigo? ¿así, de la noche al día?

Araceli Esteves dijo...

Ja ja ja, OLGA, al final voy a creérmelo eso del miedo. Pero el cambio a la adolescencia es así,suele ocurrir un jueves.

manuespada dijo...

Muy buen retrato sobre las relaciones entre padres e hijos, ese miedo de los padres a convertirse en los enemigos de sus hijos. Un micro muy Ana María Matute, Araceli Matute ;)