miércoles, 5 de enero de 2011

ESE ALGO


Estoy a punto de dar por válida la última corrección de mi artículo. Me levanto a fumar un cigarrillo y me acerco a la chimenea de hierro donde se mantienen encendidas unas brasas que parecen comestibles. Vuelvo al ordenador. Quiero alargar un poco más el momento previo a la recompensa final, el calor anestésico que desprende el cuerpo de mi mujer dormida. Ahora pienso que tampoco fue tan mala la idea de pasar las Navidades en Sylt, una isla del Mar del Norte alejada de forma casi equidistante de la histeria convencional que destilan mi familia y la de Daniela a finales de diciembre.
¿Lo has notado?
Levanto la vista de la pantalla y miro con sorpresa a mi mujer, que descalza y enrollada en una manta, ha saltado de la cama. Su cara refleja un extraordinario esfuerzo por descifrar algo.
¿Notar qué?
No lo sé, ha pasado algo. No te sabría explicar...
Callo y afino el oído sin percibir nada fuera de lo normal. Un rápido barrido visual me confirma que todo sigue en su sitio. Pero ha conseguido intranquilizarme y me levanto. Ella da unos pasos hacia el balcón y un leve brillo infantil se posa en sus ojos.
Mira, esto es lo que ha pasado.
Su dedo índice se ha abierto paso entre la manta y señala hacia afuera, hacia el fondo de la noche. Me acerco con más aprensión que curiosidad. El Mar del Norte se ha congelado. Lo que ella ha sentido, hasta el punto de despertarla, ha sido un perturbador golpe de silencio.

La historia, mutatis mutandis, pertenece a alguien que me la contó como verídica, y que amablemente me la cedió para transformarla y adaptarla para este micro.

16 comentarios:

Iván Teruel dijo...

Extraordinario. Ya te comenté alguna vez lo que me fascinaba la naturalidad que conseguías imprimirle a tu prosa, esa especie de cadencia líquida. Eso me fascina porque es dificilísimo. Te confieso un detalle para ilustrarlo: cuando se cuelga una entrada en alguno de los blogs de microrrelatos que tengo enlazados, primero echo un vistazo y después suelo posponer la lectura para otro momento. Con tus micros, casi siempre, echando mano de la expresión de un amigo, se me van los ojos solos y no puedo evitar leerlos.

Pero no es solo eso. Es muy destacable también lo poco que necesitas para crear una atmósfera. Yo percibo la complicidad de la pareja, el remanso de tranquilidad punteado y alterado por la intervención de la mujer. Y esa pequeña inquietud, que desorienta de alguna manera al lector, se acabará transformando en la sustancia de la pieza; es decir, en una imagen de una plasticidad y una carga sensorial tan perturbadora como el golpe de silencio de cierra el micro; en esa frase final, fantástica, está contenida toda la emoción lírica del momento.

Me parece un gran trabajo. Enhorabuena.

Un abrazo.

Araceli Esteves dijo...

Vaya lujo de lector y de comentario, IVÁN, menudo regalo de reyes.Besos.

Javier Puche dijo...

Me encanta la idea de que alguien sea despertado por "un perturbador golpe de silencio". Gracias por este regalo de reyes, tan bien escrito. Feliz 2011.

Pablo Gonz dijo...

Es un micro extraordinario, Araceli.
Un abrazo desde el centro de mi admiración,
PABLO GONZ

Sinuosa dijo...

Leo el comentario que te ha hecho Ivan y siento envidia, porque lo que te comenta es lo que yo percibo también en tus relatos, pero, claro, yo nunca podría explicarlo tan bien como él.

Chica, eres genial, genial.
Un abrazo.

NáN dijo...

Qué lujo los blogs, que nos permiten ver en tiempo real cómo crece una generación de microrrelatistas hard edged. Como Gemma y tú.

Con muy pocas palabras, das un gran volumen de información esencial, que es la precisa para ver y creer. Para tener delante una atmósfera de lo esencial de lo humano, cada vez distinta. El amor de él y la percepción de ella hacen que los queramos.

MANUEL IGLESIAS dijo...

Para mi es la destilación de una noche de Reyes laica. Con una pareja que mantiene el rescoldo de la pasión, de la ilusión. Eso indefinible que hacen sentir instantes mágicos en mitad de la noche.

Gemma dijo...

El amor de él y la percepción de ella hace que los queramos y que te creamos a ti también.
Abrazo fuerte

Miguel Baquero dijo...

Yo oí esa historia. Cierta vez se congelaron las cataratas del Niágara y la gente que vivía en los alrededores se despertó asustada por el silencio. Claro que una cosa es la anécdota en sí y otra saber contarla o crear una ficción sobre ella. Enhorabuena

Isabel dijo...

Alguien ha hablado sobre la atmósfera y esa cadencia al escribir y estoy de acuerdo, me deja pegada a tus palabras como ese "perturbador golpe de silencio".
Y es cuando se para el mundo que conocemos un momento.

Besos

manuespada dijo...

Qué bonito. Me parece precioso despertarse por un perturbador golpe de silencio, es una imagen tan literaria y tan lírica que me ha dejado pegado a la silla del impacto. Magnífico micro, Araceli.

Antonio de Castro dijo...

Es una bonita anecdota que pedia ser recogida en un relato tan logrado como este.
Un saludo.

Anónimo dijo...

¡Qué decir que añada algo nuevo a los anteriores comentarios!
He disfrutado de su lectura y me ha parecido precioso.

Buen creativo año 2011.

Un saludo, R.C.

Araceli Esteves dijo...

A mí me encantaría despertar con un golpe de silencio. Me parece un auténtico lujo. Por eso me apropié de la historia para contarla a mi manera, porque escribirla es también una forma de vivirla.
Muchas gracias a todos por pasar y por tan amables comentarios.

Anónimo dijo...

vaya admiradores que tienes,amiga araceli!

savi sense estudis

La sonrisa de Hiperión dijo...

Mañanita soledad de domigo, y yo pasenadpo por entre tus cosillas. Genial siempre.

Saludos y un abrazo.