martes, 18 de mayo de 2010

DELICADA OPERACIÓN

D

El doctor entra en la habitación, saca una foto del bolsillo superior de su bata y me la acerca. Me fijo en la imagen de una mujer hermosa de cara redonda. Una espesa cabellera negra se desborda en rizos indisciplinados sobre su frente. Aparenta lo que parecen unos muy bien disimulados cuarenta años.
¿Quién es? pregunto.
Ahora no se preocupe por nada y descanse, dice el doctor antes de retirar la foto de mis manos. Lo importante es que la operación ha sido todo un éxito. La cicatriz apenas se notará cuando vuelva a crecerle el cabello. Además sólo lleva cinco puntos de sutura. Puedo asegurarle que hemos conseguido un 89% de precisión en el borrado selectivo. Es altamente improbable que el recuerdo nocivo vuelva a aparecer.

22 comentarios:

Olga B. dijo...

No sólo es literatura. Están probando unas pastillas para el olvido de episodios dolorosos. Al arrancar el recuerdo nocivo algo deja de doler, pero supondo que nos convertiremos en seres sin sabuduría emocional. ¿Y quién no caería en la tentación ante una cosa terrible? Sólo somos fuertes cuando el dolor no duele, o no duele tanto, o no lo recordamos...
Otra vez esa inquietud que suelen dejarme tus textos. Con una precisión cruel.
Saludos.

Sinuosa dijo...

¿Podrá la ciencia algún día hacer esos borrados selectivos?
Que inquietante tu relato...

manuespada dijo...

A veces no estaría mal extirpar malos recuerdos, lo que pasa es que en la sociedad actual no tenemos tolerancia a la frustración, y con un invento así ya sería la hostia. Un mundo feliz, ¿no?

Gemma dijo...

Y a mí que me da en la nariz que, con ese desenlace, ya queda apuntado el fatídico resurgir del dichoso recuerdo, más terrorífico si cabe al reaparecer como lo haría un fantasma... Ese doctor maléfico da la misma confianza que si le hubieran dicho: "es altamente improbable que usted se vuelva loco..."
Un beso

NáN dijo...

Inquietante, como dicen los tres primeros comentaristas. La historia de una chapuza médica, como interpreta Gemma, porque volverá a doler como un fantasma ajeno; como a los que les duele o pica una pierna amputada.

Todos intentamos huir del dolor; es natural. Pero lo único que podemos hacer es integrarlo como una parte, no como un todo, de nosotros. No dudo de que se llegará a poder hacer eso, como tampoco de que esa vez el sueño de la razón sí producirá enormes monstruos.

Y todo eso, y más, en un micro. Felicidades, escritora Araceli.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Vaya, Araceli, das miedo: no sólo por el fondo inquietante del relato, sino también por tu progresión narrativa. Felicidades y un abrazo.

Miguel Baquero dijo...

Leo de una tacada esta entrada y la anterior y te aplaudo muy sincera y cálidamente. Me gustan muchísimo esos breves, tan tuyos y tan buenos, en torno a la identidad. Creo que son tus mejores

BB dijo...

Golpea, por decir lo menos, este relato. Es conmovedor y brutal.
Eres única, Araceli
Besos
BB

Jaht dijo...

Creo que, salvo los obsesivos, el paso del tiempo los convierte a todos en recuerdos, simplemente. Aunque mucho me temo que en esa operación han salido todos, ensartados los unos en los otros.

No me convence mucho el doctor Frankenstein, no me pases la dirección de su clínica.

Antonio de Castro dijo...

Es un relato diabolico que se lee una y otra vez dandole vueltas a lo que puede haber detras, a lo que pudo haber sucedido antes de esa operacion, y que admite varias interpretaciones, pero ninguna especialmente optimista. No sobra ni falta una sola palabra. Otra pequena maravilla, vamos.

MANUEL IGLESIAS dijo...

Araceli, enhorabuena. Redondo y profundo. Un relato impecable. Saludos

Reyes dijo...

Si hubiéramos de seguir este procedimiento por cada recuerdo nocivo, estaríamos llenos de costurones.
Jojo.
Tienes una imaginación febril , querida Araceli .
Me encantaría que publicaras un librito de micros.

Araceli Esteves dijo...

OLGA, tienes toda la razón, meterse a horadar en sustancia tan importante y necesaria como los recuerdos sólo puede dar lugar a monstruosidades. Sólo nos faltaba eso...

SINUOSA, pues parece que sí, que ya se está llevando a cabo.

MANU, todos tenemos recuerdos que querríamos borrar, pero la memoria es selectiva y a veces se bborran solos, sin necesidad del bisturí.

Claro que sí, GEMMA, si le cierras la puerta artificialmente a un recuerdo, brotará con una crudeza de resultados terroríficos. Igual me has vuelto a dar una idea para otro micro: Operación delicada ( años después)

Araceli Esteves dijo...

Muchas gracias, NáN.
Igual ese recuerdo amputado podría llegar a transplantarse a otra persona, que de repente se levantaría recordando algo que nunca ha vivido. Como dice Olga, tal vez es algo que ya se hace. ¡Que horror!

ANTONIO SERRANO, encantada estoy de darte miedo. Viniendo de alguien que escribe como tú, los halagos tienen un valor especialmente significativo.

MIGUEL, me alegro mucho de que lo pienses, a mí también son los que más me gusta escribir.

Tú también eres única, BB, ya lo sabes.

JAHT, igual ya has pasado por ese Dr. Frankestein pero su recuerdo te ha sido extirpado.

ANTONIO DE CASTRO, me gusta mucho escribir relatos con finales abiertos. Y como le digo más arriba a otro ANTONIO, para mí tiene un valor muy especial que a alguien que escribe tan bien como tú le guste uno de mis relatos.Vamos, que no puedo pedir más.

Araceli Esteves dijo...

MANUEL IGLASIAS, encantada estoy de que te lo haya parecido. Mil gracias por pasarte y por leerme.

REYES, efectivamente tendríamos el cuero cabelludo lleno de costurones.
Y tengo el libro de micros preparado, ahora sólo necesito editor. Un beso.

Luis dijo...

Me encanto la narración de tu historia con ese toque de velada ciencia ficción.
Ahora al meditar en ella creo que no aceptaría, hasta el momento, dicha operación, quiero mantener medianamente acallados pero latentes ciertos dolores que son los que de alguna u otra forma me han ayudado a madurar.
Un abrazo.
unaimagenpalabrasmil.blogspot.com

Raúl dijo...

Yo es que odio las lobotomías, Araceli.
Sonrío.

Araceli Esteves dijo...

Tienes toda la razón, LUIS, los recuerdos están bien donde están, aunque duelan.

y yo, RAÚL, y yo...

sergio astorga dijo...

Fascinante operación la de olvidar una imagen a través de otra, que ha su vez se grabará como otro pasado que te espera.

Abrazo de ayer para hoy.
Sergio Astorga

Isabel González dijo...

Miedo da olvidar lo negativo ¿Cómo valorar entonces lo positivo? Si no aprendemos de ello ¿no volveríamos a repetir los mismos errores?

Araceli Esteves dijo...

SERGIO, menudo lío nos hacemos, no?
ISABEL, incluso sin olvidar los errores los repetimos, así que imagina si nos los quitan.

Reyes dijo...

Ya van dos veces que en el enlace tuyo aparece un trozo de párrafo nuevo como si hubieras colgado un post nuevo, he podido leer que se te tragó un post de forma rara,pero al pincharte para seguir leyendo vuelve a salir esta delicada operación , o sea , lo que colgaste la última vez.
O bien lo has dejado como borrador o bien no puedes publicar.
Espero que sea lo primero.
Besos.