sábado, 5 de diciembre de 2009

LAS ENTRAÑAS DE BLOGGER


Habrá que revisar el sistema, Bob, el M67D14 recibe demasiados comentarios elogiosos en sus entradas y eso interfiere en su deseo de consumir. Activa el regulador de halagos y baja el número de comentarios a 2 o 3 durante dos semanas. Y que sean comentarios neutrales. Hay que bajar esa autoestima. Aprovecha su perfil de viajero y ve marcando con anuncios de viajes toda su correspondencia. Eso adormecerá su sentido crítico y posiblemente disminuyan  sus entradas antisistema. Crea un blogger femenino que se interese por lo que escribe para que quiera mejorar su aspecto. Un interés moderado, no más de dos comentarios por semana. Hay que conseguir que vuelva al sector de compradores compulsivos. Si nada funciona aplícale el código naranja. Y asegúrate de que parezca un accidente.

sábado, 28 de noviembre de 2009

LA VIDA ESTÁ AHÍ AFUERA

Desde que nací vivo en un hospital. No conozco otra casa. Y a parte de mamá, los únicos que me visitan son los médicos y las enfermeras. Nunca me dejan salir. Y eso que yo siempre les digo que me encuentro bien, que no me duele nada. Miro por la ventana y me imagino la vida, lo que sería pisar piedras o tocar un árbol, que me diera un beso alguien que no fuera mamá. Lo peor son los análisis; hoy ya me han pinchado dos veces para extraerme sangre. Los médicos son simpáticos y me tratan bien. Me regalan libros y a veces se quitan la bata blanca para jugar conmigo al ajedrez. Con ello no evitan que muchas tardes las lágrimas empujen con fuerza para salir. Pero como no quiero llorar, finjo tener sueño y cierro los ojos. Los cinco.

martes, 24 de noviembre de 2009

PARANOIA


Las normas de seguridad de los aeropuertos son un síntoma.La enfermedad es la paranoia. Vivimos en una sociedad enferma, agonizante, según se mire. Salir de Londres por avión es constatar que la paranoia puede ser ley. Parece ciencia ficción. Y de la mala.
El equipaje de mano es rastreado milímetro a milímetro con meticulosidad de relojero miope.Todo contenido, no ya líquido sino simplemente cremoso es apartado a un lado. Nos hacen retroceder con los pequeños botes en la mano para meterlos en una bolsa de plástico transparente y volver a hacer cola para pasar de nuevo por el control. Además en Gatwick, los estados de la materia mutan; un desodorante en barra se convierte en líquido.¿Meter esos productos en una bolsa de plástico transparente los hace menos peligrosos? Es delirante. Después, con guantes de ginecólogo, extraen una pequeña muestra del tubo de pomada “Voltaren” para analizarlo. In situ. Como me pitaba el alfiler del moño, me han sometido a un cacheo que pasaba de largo la frontera del acoso sexual. Y dos veces. Las dos que he tenido que pasar por el control.
Ultimamente me cuesta mucho callarme y les he dicho lo que pensaba. Por un momento he creído que acabaría en comisaría.
Las normas son las normas, la ley es la ley, me dicen. La que se saltaron a la torera para invadir Irak. No me callo. Ya no.
Después de que los miembros controladores comieran y regurgitaran nuestros cuerpos y equipajes, hemos podido acceder al avión.
A veces me entran muchas ganas de ser terrorista. Si lo fuera, cogería el tren o el barco. Allí no te miran nada.

viernes, 20 de noviembre de 2009

LA HUIDA



Los faros del coche proyectan sobre la carretera una luz irreal, de sueño inquietante. La linea discontínua es un pespunte infinito que el coche parece coser en su rodar constante y monótono. Se diría que se trata del mismo tramo de carretera recorrido una y otra vez. El hombre que está sentado al volante parpadea nervioso. De algún modo extraño se siente parte de la máquina que rueda incansable en esta noche lúgubre, de oscuridad acechante. Acciona el limpia-parabrisas y en el vaho del interior del cristal abre una pequeña ventana transparente con el dorso de su puño cerrado. Huir se ha vuelto el único verbo posible. Huir de la resignación, del tedio. Lleva horas en la carretera hipnotizado por las puntadas blancas que le alejan de una realidad que le estrangula.
Sólo piensa en seguir adelante, sin más compañía que el suave ronroneo del coche que avanza, a velocidad estable, por el corredor iluminado.
Se aclara el horizonte y la noche abandona lentamente su provisional lecho. El coche se adentra en la ciudad mientras la primera luz del día empieza a lamer las aceras. El hombre aparca el coche frente al portal de su casa. Antes de abrir la puerta, exhala un suspiro de cansancio. Resulta agotador pasar todas las noches huyendo del hombre que es durante el día.

viernes, 30 de octubre de 2009

VIAJEROS SIN EQUIPAJE

El hombre parece inquieto, la mujer que lo acompaña acuna a un bebé envuelto en una manta. Verlos en el andén sin equipaje, ni siquiera un bolso de mano, resulta turbador. Se oye el pitido del tren que se aproxima a la estación y la mujer avanza hacia las vías con pasos lentos pero decididos. El aire se congela mientras ella se asoma sobre las vías como si buscara el mejor lugar para lo que ya se intuye inevitable. El bebé rompe el silencio con un llanto premonitorio. El silbido se intensifica y adopta una intermitencia familiar. Me aparta bruscamente de la escena y me lleva en vuelo fulminante al bip bip del teléfono móvil, que siempre suena puntual cuando estoy intentando tener una pesadilla.

domingo, 25 de octubre de 2009

DEL CIELO TE CAEN LOS CLAVOS

Tras la pertinente espera y abrumados por la pena, los dos regresaron a casa solos, ataviados con el mismo traje de la derrota y otro desengaño cosido a la cola de las citas frustradas. Uno de ellos, seguramente el hombre, distraído ante el océano infinito de la expectativa, ignoraba que la noche anterior los relojes debían retrasarse una hora.

sábado, 17 de octubre de 2009

VUELVA MAÑANA

Cuando teníamos lo suficiente para pagar la luz y el agua, el cartero llegó con la factura del aire y de la tierra. Por suerte aún no se había descubierto el quinto elemento.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

CURIOSAS AMISTADES

A veces me llegan amigos de las más variadas formas. La semana pasada me llegó uno en forma de factura. Lo reconocí en seguida, al abrir el sobre alargado y comprobar que las letras del logotipo del banco me sonreían entre los simpáticos hoyuelos de Marcelo. Los dos ceros del código postal me miraban insinuantes y yo me hice un poco la despistada, como si no supiera que con ellos mi amigo me estaba mirando el surco del escote. Recostado sobre el IVA esperó a que yo me acercara a saludarle. Tal vez pensaba proponerme un despreocupado paseo por los datos del cliente. Lo sentí mucho tratándose de un amigo pero no quise hacer diferencias, al igual que hice con las otras facturas, la corté en pedacitos y la hice volar como confeti.

sábado, 12 de septiembre de 2009

EN RESUMEN

Las palabras quedaron huérfanas,
atrapadas en mapas confusos,
llenos de islotes abandonados.
Queda el vasto espacio
abierto a dentelladas,
donde el silencio se encabrita
y obliga a la palabra.
Cortada una rebanada al silencio,
vuelve el discurso de cristal,
quebradizo como lágrimas de hojaldre.
El árbol que plantamos era ya tan frágil,
que una lluvia inesperada pudrió las raíces.
Esmirriada la savia fresca,
sobrevive una corteza líquida,
por la que ahora vamos resbalando.

jueves, 27 de agosto de 2009

EL GRAN DIA

Venid hermanas. El gran día ha llegado. Bailemos.
Ha sido arduo el viaje, largo y penoso el trayecto. El nuevo mundo nos espera. Se acabaron las turbulencias impuestas y los filtros establecidos por el sistema.El destino ya es nuestro, unamos las voces en un canto burbujeante hasta disolvernos. Juntas y sin miedo descenderemos en suave remolino hacia la libertad.


viernes, 21 de agosto de 2009

LA ESPERADA VISITA 11-8-09

El triunfo de la muerte Brueghel

Hi ha records que son part de la nostra pell. Creixen amb nosaltres i sobreviuen als forats de la memoria.Molts tenen la teva olor, la de quan de petits ens traduïes els sorolls de la nit, i feies la nostra por de nens innòcua i fonedissa. Ens has deixat forces empremtes, petits secrets per desfer nusos.Hem observat, però no sempre hem sabut fer nostre, la teva manera d´entendre les persones. Enemiga de les baralles i dels crits, ens has ensenyat la importancia d´escoltar, de saber posar-se en el lloc de l´altre. S´ha de passar pàgina, ens deies sovint quan alguna cosa no sortia bé. Pero les pàgines a nosaltres de vegades s´enganxen als dits i pesen tonelades. Aquesta pàgina, la de la teva absencia, serà dificil de girar.
Presonera d´una malatía llarga i cruel, l´has asumida amb elegancia, amb una dignitat i generositat admirables. Sempre els demés abans que tú. Sempre una frase per els altres: ja heu dinat? preguntaves a les noies que et cuidaven.Gracies ha sigut la paraula que més has dit quan ja t´en quedaven ben poques. Gracies sempre, gracies a tots el que miraven de fer-te la vida mes fàcil.No et mereixies aquests darrers anys. No senyor. Ningú menys que tú. I s´ens ha fet duríssim veure que no podiem fer res mes per ajudar-te, per alleugerar aquell patiment abominable. Ara per fi has deixat de patir i això ens fa contents, encara que ara estem tan tristos que no s´ens noti. Ningú mor del tot si té algú que el recordi, vull pensar. Vius i viuràs en nosaltres doncs, en el record de tot alló que et feia tan especial, que et donava una magnitut humana dificil de trobar. Es un adeu relatiu, mama. Ens seguirem trobant allà on perviuen els petits tresors que guardem dins els plecs de la memoria.

sábado, 8 de agosto de 2009

SE MUERE, NO SE MUERE

Como el péndulo de un lento reloj macabro, los médicos dan el parte: se muere, no se muere, se muere, no se muere. Cada día uno distinto. Adiós mamá, por fin te vas al otro lado del espejo. Hola mamá, ¿todavía sigues aquí encallada, atascada entre las sábanas? Se deshoja la cruel margarita de hojas infinitas, que se reproducen incansables, amplificando la podedumbre moral de una sociedad que te abandona en el peor de los infiernos. Ante todo la vida, la vida de un moribundo, preservémosla. Muertes de guerra y de hambre sí, pero muerte al que la desea nunca.
Destellos de luz y cordura en alguna bata blanca: le retiraremos todo, el antibiótico para la neumonía y el diurético, en el suero sólo morfina y calmantes. Pero el cuerpo es fuerte y los latidos del corazón puntuales. Cuesta mucho morir, cuesta tanto...
A veces delira ¿delira? siempre con los ojos cerrados: mamá ¿falta mucho? le dice mi madre a la suya, al recuerdo que tiene de ella, que la ha acompañado siempre, desde que murió cuando ella tenía doce años. La esencia de mi abuela, así nos gusta pensarlo, permanece al pie de su cama acompañándola. Ayúdame a morir, mamá, le dice con voz de niña a la abuela sorda.
Lo cierto es que a ocho de agosto de 2009, mi madre se muere y no se muere, se muere y no se muere, todo el tiempo, y todas las veces que siguen cabiendo en su cuerpecito desinflado.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Publicidad.

Me ha llegado este vídeo de Amnistía Internacional. Es simple, muy redondo, ideado por buenos publicistas para reblandecer consciencias. Antes de que el inevitable escepticismo atravesara el conato de lagrimita y borrara mi sonrisa bobalicona, por una milésima de segundo hasta he llegado a pensar que podía ser cierto.
Pero sólo es publicidad...



La frase final, para los que no os aclarais con
el inglés es: tu firma es más poderosa de lo que crees

sábado, 25 de julio de 2009

¿BLOGUEAS O TRABAJAS?

Veo que ultimamente somos muchos los que nos planteamos lo de seguir o no seguir con el blog, si tiene sentido, para qué lo tenemos, que razón nos empuja a exponer nuestros textos o nuestras pajarracas al amable bloguero que nos lee. Lo pienso a menudo. Lo de leer textos ajenos lo tengo claro, he descubierto muy buenos escritores ( muchos inéditos) en la red. Y muchas veces disfruto más de algunas de sus entradas que de algunos textos de autores de relumbrón ( algún día se tendrá que hablar de Millenium ).Tendría un disgusto de los grandes si cualquiera de los blogs que frecuento se cerrara. Lo tomaría casi como un abandono, una pequeña muerte.
A los blogs hay que darles de comer con cierta frecuencia, es parte del juego. Lo que escribes un día, lo leen unos cuantos fieles (a los míos no me cansaré de agradecer sus visitas) y algún despistado que pasaba por ahí. Despues los textos van engrosando un paquete de entradas antiguas que quedan hibernando el sueño de los olvidados.
Hay algo de exhibicionismo, sin duda, también de vanidad, y mucho de búsqueda de esa respuesta inmediata de los lectores ante un texto recién horneado. Otros textos surgen de la necesidad de gritar alguna verdad que nos quema en la garganta y de hacerlo a golpes furiosos de tecla. Lo cierto es que cada mañana, después de abrir la oficina, encender las luces y conectar el ordenador, antes incluso de comprobar si hay alguna tarea urgente pendiente, entro en "el pasado que me espera" y me dirijo a la columna de la izquierda a ver en qué andais metidos. Intuyo sobre qué puentes invisibles vais a proponerme caminar en los momentos que iré arrancando a las obligaciones, que sin duda también me esperan ese día (basicamente me desesperan).
En fin, que por estos y algunos motivos más, yo lo tengo claro, blogueo.

jueves, 9 de julio de 2009

REFLEJO EN UN CHARCO

A veces imagino
un vientre que me espera,
en un mundo que ha depuesto

sus afiladas trampas.
Descontando las derrotas,
precisas, definitivas,
los besos que no me dieron
y los hijos que no parí,
al final quedan mis huellas

pisando mapas extraños,
continentes ajenos

que transité como propios.
Por las noches sueño
en una herencia liviana
y que alguien me convoca
a un amor inocuo.

martes, 30 de junio de 2009

VERANO

Humedad de cavidad bucal,
reloj sin minutero,
atmósfera inmóvil y densa
volada por moscas narcotizadas.
El universo obliga a la más titánica
tarea: no hacer nada.

martes, 16 de junio de 2009

CICATRIZ

El doctor Molina me aseguró que la cicatriz apenas se notaría. Es una operación muy sencilla dijo mientras mis ojos se detenían incrédulos en sus manos gruesas de campesino holandés. Aquellos dedos amorcillados iban a practicar una pequeña incisión en el lado derecho inferior del abdomen para extraer mi apéndice.
Nada podía ser pequeño si intervenía uno solo de sus dedos, pensé de camino al quirófano, con una castaña de acero atravesada en mi garganta y mirando las luces de neón del techo pasar como traviesas de raíles. Dormí y desperté de la anestesia como si ambas cosas formaran parte de la misma acción, dormir y despertar en el mismo instante y el tiempo de la operación succionado hacia otra dimensión.
A los dos días ya estaba de nuevo en casa enfrentándome al que parecía un leve post-operatorio. La herida me molestaba cuando me movía, me picaba y me obligaba a cambiar de postura a menudo. Todo parecía normal hasta el tercer día, en el que una zona rojiza empezó a rodear la herida y unos fuertes pinchazos anunciaban con la contundencia de una sirena de ambulancia, que algo no iba bien.
Esto tiene muy mal aspecto, me dijo el farmacéutico mientras envolvía en papel cebolla una pomada antibiótica que resultó del todo inútil. Al sexto día descubrí que de la herida asomaba lo que parecía un pelo rubio y rizado. Siendo yo moreno y de piel atezada, un cabello rubio era de lo más inquietante, pero más perturbador fue el descubrimiento de que al llegar la noche había crecido hasta alcanzar unos cinco centímetros. Dejé la herida sin apósito y fui acariciando el pelo con suavidad durante toda la noche, como la lengua que vuelve una y otra vez al pedazo de carne atrapado entre los dientes. A la mañana siguiente ya eran varios los cabellos dorados que brotaban de la herida, que empezaba a supurar y presentaba un aspecto purulento. Aquello no podía esperar más, y me presenté en la consulta del doctor, que enarcó sus cejas despeinadas y con gesto preocupado me conminó a ingresar de urgencia para reabrir la sutura aquella misma noche.
La intervención duró más de lo esperado. Seis horas de trabajo de un equipo de varios cirujanos, que según confesaron después, nunca se habían encontrado con un caso remotamente parecido. Los cabellos rubios resultaron ser una larga cabellera, la tuya, Susana. Ahora la guardo enroscada como un nido de cigüeña sobre el armario en el que todavía cuelga la ropa que olvidaste. La cicatrización fue después de la segunda intervención, indolora y muy rápida, en palabras del doctor, impecable
.

domingo, 7 de junio de 2009

INDIGENAS EN PIE DE JUSTICIA

En todos los paises en los que tienen lugar protestas indígenas, el patrón es casi idéntico: los gobiernos prometen respetar unos mínimos acuerdos, rascados tras numerosas reuniones y que vienen al ser pura calderilla para los nativos. Esos mismos gobiernos ( instigados naturalmente por las multinacionales que se ven beneficiadas por los expolios) se los saltan a la torera de forma reiterada y flagrante. Cansados de tanta promesa incumplida, los nativos plantan cara y reclaman lo prometido. Empiezan los altercados, que las autoridades presentan como ataques indiscriminados de fanáticos o terrorisas. La versión oficial se distancia de la realidad de forma abrumadora y empieza el baile macabro de cifras de muertos.
Ahora se habla de lo que está ocurriendo en Perú. Es Perú pero también es Colombia, es Panamá, es Ecuador, es Chile, es... Se demoniza a cualquiera que reivindique sus derechos legítimos para etiquetarlo de terrorista. En cualquier decisión territorial ha de primar el respeto por los pueblos originarios, por encima de cualquier otro interés. Todo lo que se aleje de esa idea simple, incuestionable, es un atentado contra los derechos humanos más básicos.

sábado, 30 de mayo de 2009

CONFESION

No te amo. Ya está, ya lo he dicho. Tantos meses pensando en la forma de soltarlo y al final no ha sido tan difícil. Ya no te amo. Además sé el momento exacto en el que dejé de hacerlo: el día que se te ocurrió vestirte con ese chándal azul y blanco. El chándal, deberías saberlo, es un exterminador del deseo. Y el deseo y el amor, que son primos hermanos, desaparecieron sin hacer ruido cuando el sol tiñó de sangre licuada aquel atardecer en el que volviste a ser sapo.
No imaginas cuánto me aburren tus historias del trabajo. Iván me parece el tipo más pesado del planeta. La retransmisión íntegra de vuestras conversaciones en la oficina me resulta anestesiante. ¿No te has dado cuenta de que mientras hablas no dejo de estrangular bostezos’? Nuestros besos han envejecido, Matías. Es lo que envejece más rápido. Y un beso viejo ya no es beso.

Te quiero, eso sí, como a un primo cercano, un hermano de la vida. Pero el amor, Matías, eso ya es otra cosa. Las primeras veces que me hablaste de las tardes de niño en el hipódromo con tu padre, te imaginaba tan bien con tus pantalones cortos y las rodillas tatuadas de tierra. Entonces la felicidad era la promesa de algo que palpitaba en las puntas de los dedos. El niño que fuiste, el que sobrevivía en ti, se abría camino y explotaba en mi nariz burbujas de ternura.
Ahora todo son relecturas de un libro manoseado, el mismo libro una y otra vez. Ya ni siquiera discutimos. Nos hemos acartonado en la costumbre y nos aburrimos. Sólo nos acompañamos en el aburrimiento, nada más. Y no hay peor tristeza que esa, Matías. Yo así, con esa pena que me subió como un mareo y ya no se me bajó más, no quiero vivir. Ya está, ya lo sabes. Ahora me siento mucho mejor.
Bueno, voy a ir borrando el texto, que un día de estos me pillarás con los dedos sobre el teclado y a ver qué te explico. Además se hace tarde y aún tengo que prepararte ese arroz con leche que tanto te gusta, cariño.

lunes, 18 de mayo de 2009

OMBLIGUEANDO (también)

Me he contagiado del ombligueo de Bárbara y también he buceado en el baúl de los recuerdos. Tenía 22 años. En Menorca. Le tengo especial cariño a esta foto. Aviso a navegantes: el ombligueo se pega más que los piojos.

Arrancarse los ojos
antes de mirar al recuerdo,
primitivo y preciso, revelador.
El cuello insumiso gira,
pese a la consigna.

He mirado lo que fui.
Soy la mujer de Lot
y quiero mi corazón de sal.
Me lo he ganado.

Descubro el velo de la memoria oscura, vacilante.
Brotan cadáveres de besos, retinas pulverizadas.
Confesiones en un bar con nombre de isla.

Como la loca Penélope,
he tejido y destejido con fruición,
con lanas mías y ajenas.
Y en el armario cerrado,
sólo hay prendas deshilachadas.

Nada de lo que soy ahora,

cabe en el hueco que dejó
aquel cuerpo terso en la arena.

Desnuda y con mi traje de sal,
me lanzo al mar de la nostalgia.
Me disuelvo completamente.
Detrás de mí se cierra el agujero
cavado inutilmente en el agua.

La memoria queda sellada
bajo una losa de lava fría,

rotunda.

Vuelvo la vista al frente,
y retomo el abanico.