sábado, 8 de agosto de 2009

SE MUERE, NO SE MUERE

Como el péndulo de un lento reloj macabro, los médicos dan el parte: se muere, no se muere, se muere, no se muere. Cada día uno distinto. Adiós mamá, por fin te vas al otro lado del espejo. Hola mamá, ¿todavía sigues aquí encallada, atascada entre las sábanas? Se deshoja la cruel margarita de hojas infinitas, que se reproducen incansables, amplificando la podedumbre moral de una sociedad que te abandona en el peor de los infiernos. Ante todo la vida, la vida de un moribundo, preservémosla. Muertes de guerra y de hambre sí, pero muerte al que la desea nunca.
Destellos de luz y cordura en alguna bata blanca: le retiraremos todo, el antibiótico para la neumonía y el diurético, en el suero sólo morfina y calmantes. Pero el cuerpo es fuerte y los latidos del corazón puntuales. Cuesta mucho morir, cuesta tanto...
A veces delira ¿delira? siempre con los ojos cerrados: mamá ¿falta mucho? le dice mi madre a la suya, al recuerdo que tiene de ella, que la ha acompañado siempre, desde que murió cuando ella tenía doce años. La esencia de mi abuela, así nos gusta pensarlo, permanece al pie de su cama acompañándola. Ayúdame a morir, mamá, le dice con voz de niña a la abuela sorda.
Lo cierto es que a ocho de agosto de 2009, mi madre se muere y no se muere, se muere y no se muere, todo el tiempo, y todas las veces que siguen cabiendo en su cuerpecito desinflado.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Publicidad.

Me ha llegado este vídeo de Amnistía Internacional. Es simple, muy redondo, ideado por buenos publicistas para reblandecer consciencias. Antes de que el inevitable escepticismo atravesara el conato de lagrimita y borrara mi sonrisa bobalicona, por una milésima de segundo hasta he llegado a pensar que podía ser cierto.
Pero sólo es publicidad...



La frase final, para los que no os aclarais con
el inglés es: tu firma es más poderosa de lo que crees

sábado, 25 de julio de 2009

¿BLOGUEAS O TRABAJAS?

Veo que ultimamente somos muchos los que nos planteamos lo de seguir o no seguir con el blog, si tiene sentido, para qué lo tenemos, que razón nos empuja a exponer nuestros textos o nuestras pajarracas al amable bloguero que nos lee. Lo pienso a menudo. Lo de leer textos ajenos lo tengo claro, he descubierto muy buenos escritores ( muchos inéditos) en la red. Y muchas veces disfruto más de algunas de sus entradas que de algunos textos de autores de relumbrón ( algún día se tendrá que hablar de Millenium ).Tendría un disgusto de los grandes si cualquiera de los blogs que frecuento se cerrara. Lo tomaría casi como un abandono, una pequeña muerte.
A los blogs hay que darles de comer con cierta frecuencia, es parte del juego. Lo que escribes un día, lo leen unos cuantos fieles (a los míos no me cansaré de agradecer sus visitas) y algún despistado que pasaba por ahí. Despues los textos van engrosando un paquete de entradas antiguas que quedan hibernando el sueño de los olvidados.
Hay algo de exhibicionismo, sin duda, también de vanidad, y mucho de búsqueda de esa respuesta inmediata de los lectores ante un texto recién horneado. Otros textos surgen de la necesidad de gritar alguna verdad que nos quema en la garganta y de hacerlo a golpes furiosos de tecla. Lo cierto es que cada mañana, después de abrir la oficina, encender las luces y conectar el ordenador, antes incluso de comprobar si hay alguna tarea urgente pendiente, entro en "el pasado que me espera" y me dirijo a la columna de la izquierda a ver en qué andais metidos. Intuyo sobre qué puentes invisibles vais a proponerme caminar en los momentos que iré arrancando a las obligaciones, que sin duda también me esperan ese día (basicamente me desesperan).
En fin, que por estos y algunos motivos más, yo lo tengo claro, blogueo.

jueves, 9 de julio de 2009

REFLEJO EN UN CHARCO

A veces imagino
un vientre que me espera,
en un mundo que ha depuesto

sus afiladas trampas.
Descontando las derrotas,
precisas, definitivas,
los besos que no me dieron
y los hijos que no parí,
al final quedan mis huellas

pisando mapas extraños,
continentes ajenos

que transité como propios.
Por las noches sueño
en una herencia liviana
y que alguien me convoca
a un amor inocuo.

martes, 30 de junio de 2009

VERANO

Humedad de cavidad bucal,
reloj sin minutero,
atmósfera inmóvil y densa
volada por moscas narcotizadas.
El universo obliga a la más titánica
tarea: no hacer nada.

martes, 16 de junio de 2009

CICATRIZ

El doctor Molina me aseguró que la cicatriz apenas se notaría. Es una operación muy sencilla dijo mientras mis ojos se detenían incrédulos en sus manos gruesas de campesino holandés. Aquellos dedos amorcillados iban a practicar una pequeña incisión en el lado derecho inferior del abdomen para extraer mi apéndice.
Nada podía ser pequeño si intervenía uno solo de sus dedos, pensé de camino al quirófano, con una castaña de acero atravesada en mi garganta y mirando las luces de neón del techo pasar como traviesas de raíles. Dormí y desperté de la anestesia como si ambas cosas formaran parte de la misma acción, dormir y despertar en el mismo instante y el tiempo de la operación succionado hacia otra dimensión.
A los dos días ya estaba de nuevo en casa enfrentándome al que parecía un leve post-operatorio. La herida me molestaba cuando me movía, me picaba y me obligaba a cambiar de postura a menudo. Todo parecía normal hasta el tercer día, en el que una zona rojiza empezó a rodear la herida y unos fuertes pinchazos anunciaban con la contundencia de una sirena de ambulancia, que algo no iba bien.
Esto tiene muy mal aspecto, me dijo el farmacéutico mientras envolvía en papel cebolla una pomada antibiótica que resultó del todo inútil. Al sexto día descubrí que de la herida asomaba lo que parecía un pelo rubio y rizado. Siendo yo moreno y de piel atezada, un cabello rubio era de lo más inquietante, pero más perturbador fue el descubrimiento de que al llegar la noche había crecido hasta alcanzar unos cinco centímetros. Dejé la herida sin apósito y fui acariciando el pelo con suavidad durante toda la noche, como la lengua que vuelve una y otra vez al pedazo de carne atrapado entre los dientes. A la mañana siguiente ya eran varios los cabellos dorados que brotaban de la herida, que empezaba a supurar y presentaba un aspecto purulento. Aquello no podía esperar más, y me presenté en la consulta del doctor, que enarcó sus cejas despeinadas y con gesto preocupado me conminó a ingresar de urgencia para reabrir la sutura aquella misma noche.
La intervención duró más de lo esperado. Seis horas de trabajo de un equipo de varios cirujanos, que según confesaron después, nunca se habían encontrado con un caso remotamente parecido. Los cabellos rubios resultaron ser una larga cabellera, la tuya, Susana. Ahora la guardo enroscada como un nido de cigüeña sobre el armario en el que todavía cuelga la ropa que olvidaste. La cicatrización fue después de la segunda intervención, indolora y muy rápida, en palabras del doctor, impecable
.

domingo, 7 de junio de 2009

INDIGENAS EN PIE DE JUSTICIA

En todos los paises en los que tienen lugar protestas indígenas, el patrón es casi idéntico: los gobiernos prometen respetar unos mínimos acuerdos, rascados tras numerosas reuniones y que vienen al ser pura calderilla para los nativos. Esos mismos gobiernos ( instigados naturalmente por las multinacionales que se ven beneficiadas por los expolios) se los saltan a la torera de forma reiterada y flagrante. Cansados de tanta promesa incumplida, los nativos plantan cara y reclaman lo prometido. Empiezan los altercados, que las autoridades presentan como ataques indiscriminados de fanáticos o terrorisas. La versión oficial se distancia de la realidad de forma abrumadora y empieza el baile macabro de cifras de muertos.
Ahora se habla de lo que está ocurriendo en Perú. Es Perú pero también es Colombia, es Panamá, es Ecuador, es Chile, es... Se demoniza a cualquiera que reivindique sus derechos legítimos para etiquetarlo de terrorista. En cualquier decisión territorial ha de primar el respeto por los pueblos originarios, por encima de cualquier otro interés. Todo lo que se aleje de esa idea simple, incuestionable, es un atentado contra los derechos humanos más básicos.

sábado, 30 de mayo de 2009

CONFESION

No te amo. Ya está, ya lo he dicho. Tantos meses pensando en la forma de soltarlo y al final no ha sido tan difícil. Ya no te amo. Además sé el momento exacto en el que dejé de hacerlo: el día que se te ocurrió vestirte con ese chándal azul y blanco. El chándal, deberías saberlo, es un exterminador del deseo. Y el deseo y el amor, que son primos hermanos, desaparecieron sin hacer ruido cuando el sol tiñó de sangre licuada aquel atardecer en el que volviste a ser sapo.
No imaginas cuánto me aburren tus historias del trabajo. Iván me parece el tipo más pesado del planeta. La retransmisión íntegra de vuestras conversaciones en la oficina me resulta anestesiante. ¿No te has dado cuenta de que mientras hablas no dejo de estrangular bostezos’? Nuestros besos han envejecido, Matías. Es lo que envejece más rápido. Y un beso viejo ya no es beso.

Te quiero, eso sí, como a un primo cercano, un hermano de la vida. Pero el amor, Matías, eso ya es otra cosa. Las primeras veces que me hablaste de las tardes de niño en el hipódromo con tu padre, te imaginaba tan bien con tus pantalones cortos y las rodillas tatuadas de tierra. Entonces la felicidad era la promesa de algo que palpitaba en las puntas de los dedos. El niño que fuiste, el que sobrevivía en ti, se abría camino y explotaba en mi nariz burbujas de ternura.
Ahora todo son relecturas de un libro manoseado, el mismo libro una y otra vez. Ya ni siquiera discutimos. Nos hemos acartonado en la costumbre y nos aburrimos. Sólo nos acompañamos en el aburrimiento, nada más. Y no hay peor tristeza que esa, Matías. Yo así, con esa pena que me subió como un mareo y ya no se me bajó más, no quiero vivir. Ya está, ya lo sabes. Ahora me siento mucho mejor.
Bueno, voy a ir borrando el texto, que un día de estos me pillarás con los dedos sobre el teclado y a ver qué te explico. Además se hace tarde y aún tengo que prepararte ese arroz con leche que tanto te gusta, cariño.

lunes, 18 de mayo de 2009

OMBLIGUEANDO (también)

Me he contagiado del ombligueo de Bárbara y también he buceado en el baúl de los recuerdos. Tenía 22 años. En Menorca. Le tengo especial cariño a esta foto. Aviso a navegantes: el ombligueo se pega más que los piojos.

Arrancarse los ojos
antes de mirar al recuerdo,
primitivo y preciso, revelador.
El cuello insumiso gira,
pese a la consigna.

He mirado lo que fui.
Soy la mujer de Lot
y quiero mi corazón de sal.
Me lo he ganado.

Descubro el velo de la memoria oscura, vacilante.
Brotan cadáveres de besos, retinas pulverizadas.
Confesiones en un bar con nombre de isla.

Como la loca Penélope,
he tejido y destejido con fruición,
con lanas mías y ajenas.
Y en el armario cerrado,
sólo hay prendas deshilachadas.

Nada de lo que soy ahora,

cabe en el hueco que dejó
aquel cuerpo terso en la arena.

Desnuda y con mi traje de sal,
me lanzo al mar de la nostalgia.
Me disuelvo completamente.
Detrás de mí se cierra el agujero
cavado inutilmente en el agua.

La memoria queda sellada
bajo una losa de lava fría,

rotunda.

Vuelvo la vista al frente,
y retomo el abanico.

sábado, 9 de mayo de 2009

FELIZ PRIMER CUMPLEAÑOS

Sopla con fuerza, pero la llama de la velita de la tarta ni se mueve. Lo hace con el labio inferior hacia afuera y el bufido sale en dirección al techo. Sólo consigue soplarse el flequillo. Vamos David, sopla la velita, dice mamá. Sopla, dice papá. Todos quieren que sople y están muy contentos. Él no, está asustado. Quiere irse o llorar, mejor las dos cosas. Pero sopla y se mueve el flequillo, se despega gracioso de la frente y le queda como una visera. Todos se ríen. Vamos mi amor, si esta mañana lo has hecho muy bien, sopla cariño, sopla. Él mira la velita y vuelve a soplar, pero la vela no se apaga, se mueve muy levemente, empujada por el carraspeo de un papá nervioso. Todos le están mirando, clavan sus ojos en él. Sopla mi amor, sopla. David cierra los ojos, llena de aire sus pequeños pulmones y esta vez sí sopla fuerte, muy fuerte, tanto, que apaga la fiesta

sábado, 2 de mayo de 2009

ENTRE OTRAS COSAS


El mono imbécil,
amparado por su delirio,
cose entre campos de colores,
gruesas cicatrices de alquitrán
para llegar cuatro minutos antes.

Parcela enfebrecido,
cuadricula sin descanso,
las fértiles tierras ancianas,
regadas por tantas lluvias.

El mono erecto olvida infeliz,
que el eco lo devuelve todo.

La verdad es antigua y sencilla:
el mal proferido a la tierra,
sangrará en tus hijos.

Nos queda un tiempo inventado,
no leído en las estrellas,
espeso y fúnebre.

Y plástico hierro y cemento,
en el lugar donde antes bailaban
su inconsciencia amarilla
las mariposas.

lunes, 27 de abril de 2009

ADOLESCERE

Si antes no muero de corazón roto, el domingo cumpliré dieciseis.
Escrito a rotulador sobre el respaldo de un asiento de autobús.

martes, 21 de abril de 2009

AMOR EN RED

La conocí en Facebook por un amigo común. Hablando con ella por Messenger intimamos algo más y supe que compartíamos pasión por Cortázar y por el cine francés. Esa misma tarde entramos en Skype y hablamos casi toda la noche. Confesamos temores y confidencias hasta que el alba pintó su llegada en la pared. Enamorado del timbre nasal y penetrante de su voz, me confesé en MySpace. La amaba. La sensualidad del movimiento de sus hombros y la mirada triste y enigmática que descubrí en You Tube encendió un foco de deseo inequívoco y febril. Era la mujer perfecta, lo tenía todo: belleza, inteligencia y sensibilidad. La nuestra fue una gran historia de amor a la que me entregué con vehemencia y sin titubeo. Hasta el día del gran apagón.

miércoles, 15 de abril de 2009

CAMBIO DE BARAJA

Al principio fueron las cejas y las dibujé en su sitio con un lápiz azulado. Después fueron mis dientes amontonados. Al poco tiempo desapareció mi sonrisa bobalicona, herencia del abuelo Matías. Cada mañana, el espejo del baño se quedaba un rasgo más. Pieza a pieza y día a día, construía en su superficie, el rostro que se iba borrando en mí. Pestañas y verrugas, ojeras y papada, pasaron una tras otra, de mi cara al espejo, como flechas lanzadas con puntería de arquero medieval. Un día, el bigote que ocultaba mi labio tenue, apenas insinuado bajo mi nariz de payaso, completó la imagen del espejo y quedé libre de rostro. Un óvalo perfecto y sin mácula. Impaciente y con todos los papeles en regla, esperé a la llegada de los agentes de la compañía. Llevaban un muestrario con las propuestas de esta temporada, que según dijeron, contaba con alrededor de trescientos rostros. Me pareció un alrededor muy respetable.

martes, 7 de abril de 2009

PACO GOMEZ NADAL, EL MALCONTENTO


Esta sopa llena de tropezones que es internet propicia algunos descubrimientos asombrosos, de esos que te reconcilian con lo humano. Es lo que me pasó con Paco Gómez Nadal hace ya unos meses.
Paco es un periodista comprometido, de los de verdad. Así y no de otra forma entiendo yo esa profesión. Habla de conflictos que no salen en los medios, que no están de moda, desde el lado del oprimido, denunciando la injusticia, haciendo que el sufrimiento deje de ser invisible. Vive en Panamá y ahora mismo está en ruta, conociendo en directo los abusos del poder, las injusticias generadas por un sistema podrido. Tiene además el don del verbo ágil y preciso. No sé qué cara tiene, la música que escucha o los libros que lee, pero junto a él me embarcaría sin dudarlo a uno de esos viajes de tocar la tierra, de juntarse con esas personas que valen la pena, luchadores silenciosos y resistentes. A veces Paco se desanima ¿cómo no? y duda del poder de la palabra. La suya es contundente, clara y honesta. Cuánto habrá que agradecerte por dar a conocer el terrible destino del pueblo naso, enfrentado en este preciso instante a un brutal exterminio.
Pero mejor dejar que hablen por él sus dos blogs.
Os animo a que los visiteis y le acompañeis en su viaje.
Va por ti, amigo Paco, y que tu voz nunca deje de retumbar en la red.

lunes, 6 de abril de 2009

CON LA VERDAD POR DELANTE

No es una cuestión moral la que me incapacita para la mentira, mentir me revuelve el estómago y me provoca náuseas. La simple idea de hacerlo, enciende mi cara como una antorcha y la barniza con cristales de sudor. Me sucede desde niño. Cuando aparecía algún animal muerto en mi armario, nunca dudaba a la hora de confesarme culpable, y el día que empujé a la abuela por las escaleras, corrí a contárselo a mamá. Lo hice sabiendo que el castigo llegaría en forma de noches de encierro en el gallinero y de ayuno obligado: sólo agua y pan mojado. Por eso insisto en que mi propósito es firme y mi intención decidida: mañana dejaré de matar. Lo repito cada noche como un salmo: mañana dejaré de matar. Pero una y otra vez, despierto a lomos de un destino implacable. Nunca es mañana, siempre sigue siendo hoy.

lunes, 30 de marzo de 2009

LA GUERRA

Mamá, ¿cuándo moriremos? El niño se agarra a su madre y tira con fuerza del pañuelo negro que le envuelve la cabeza. Las ráfagas de metralleta serpentean por los callejones estrechos y llegan amplificadas al refugio. No vamos a morir, me oyes, esto va a parar enseguida. La madre coge entre sus manos los deditos helados del niño, que está rígido como un ladrillo. Ahora cuenta conmigo: uno, dos, tres, cuatro...cuando lleguemos a veinte todo habrá acabado y volveremos a casa. Nueve, diez, once. Con la última “e” del número veinte, dibujada aún en los labios de la madre, cae una bomba tan cerca del refugio que la detonación deja al niño completamente sordo. Enterrado en la espesura del silencio, rompe a llorar. Cree que la sordera opaca es la muerte, que la muerte es el mismo horror, pero sin sonido.

sábado, 21 de marzo de 2009

El feliz acontecimiento

El cuadro es de Edward Hopper

La enfermera lleva una bandeja plateada con una jeringuilla, un rollo de algodón y dos frascos monodosis. Sonríe. En ausencia de la bata blanca, podría tratarse de una entusiasta librera a punto de colocar unos tomos largamente esperados, en el lugar preciso de su estantería. La comadrona no tardará en llegar -piensa- y quiere tenerlo todo listo. El feliz acontecimiento tendrá lugar en casa y no en el hospital, como es lo habitual, y precisa de especiales cuidados. Suena un preludio de Pachelbel y la luz entra escandalosa por los ventanales. Una cortina se mueve danzarina, empujada por el soplido tibio de una brisa leve, juguetona. En la cama, a Eva le parece que le falta el aire y aspira gemidos cortos que parecen un hipo exagerado. Miguel le da la mano y la besa, constantemente. Le susurra que la quiere y que ya falta poco, que sea valiente sólo un ratito más. Ella le sonríe lo que le permite una nueva oleada de espasmo invasivo, que esta vez la obliga a cerrar los ojos como para apagar el mundo. Al poco llega la comadrona y los familiares se colocan en racimo al pie de la cama. Todos quieren participar del momento, estar ahí, acompañarla con su abrazo invisible. Estamos aquí, dice el silencio. La comadrona hace su trabajo y el rostro de Eva se alisa, pierde toda contracción y una sonrisa estira sus labios malva. La muerte llega dulce y liberadora, se lleva el ahogo en la laguna negra, el laberinto oscuro de la desmemoria y la gruesa capa de impotencia que cubría a Miguel. El sol blanco de diciembre viste a la Eva muerta con la hermosura de los frutos nuevos.
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Dedicado a mi madre, víctima desde hace años de una enfermedad cruel e interminable. Está escrito con la esperanza de que un día se recupere la cordura y se considere un derecho incuestionable, la compañía, el apoyo y los medios necesarios para el viaje, no sólo en el momento de la llegada a este mundo, sino también en la salida digna de él.

lunes, 16 de marzo de 2009

TODO UN CABALLERO

La foto es de un cuadro de Roberto Lopez

Ayer me pareció que mirabas de forma insinuante a un caballero que comía en una mesa contigua a la nuestra. Mas si no fue así, no me duelen prendas a la hora de pedirte mis más sinceras disculpas por las trece puñaladas.

lunes, 9 de marzo de 2009

UNA PAREJA MENOS PERFECTA

Mi perro odia todo lo que a mí me gusta. Con rápidos movimientos de su hocico, desprecia los berberechos, la tarta de nueces o el salmón. No le gusta, como a otros perros, sentarse frente al fuego a dormitar sobre mis pies mientras leo a Machado. Para él, todo lo interesante transcurre fuera de casa. Se diría que no tenemos nada en común, si no fuera porque cuando yo me fijo en una mujer, él ya lo ha hecho antes. Las olisquea desde lejos, mucho antes de que yo las haya visto, cuando la expectativa es aún un cielo infinito. A saltitos va abriéndose camino. Se acerca a ellas con ánimo juguetón, agitando su rabo desmochado. Entrega lametones a cambio de caricias y arrumacos. Pero cuando yo llego detrás y me tumbo como él con la lengua afuera, ellas salen zumbando.