lunes, 6 de abril de 2009

CON LA VERDAD POR DELANTE

No es una cuestión moral la que me incapacita para la mentira, mentir me revuelve el estómago y me provoca náuseas. La simple idea de hacerlo, enciende mi cara como una antorcha y la barniza con cristales de sudor. Me sucede desde niño. Cuando aparecía algún animal muerto en mi armario, nunca dudaba a la hora de confesarme culpable, y el día que empujé a la abuela por las escaleras, corrí a contárselo a mamá. Lo hice sabiendo que el castigo llegaría en forma de noches de encierro en el gallinero y de ayuno obligado: sólo agua y pan mojado. Por eso insisto en que mi propósito es firme y mi intención decidida: mañana dejaré de matar. Lo repito cada noche como un salmo: mañana dejaré de matar. Pero una y otra vez, despierto a lomos de un destino implacable. Nunca es mañana, siempre sigue siendo hoy.

lunes, 30 de marzo de 2009

LA GUERRA

Mamá, ¿cuándo moriremos? El niño se agarra a su madre y tira con fuerza del pañuelo negro que le envuelve la cabeza. Las ráfagas de metralleta serpentean por los callejones estrechos y llegan amplificadas al refugio. No vamos a morir, me oyes, esto va a parar enseguida. La madre coge entre sus manos los deditos helados del niño, que está rígido como un ladrillo. Ahora cuenta conmigo: uno, dos, tres, cuatro...cuando lleguemos a veinte todo habrá acabado y volveremos a casa. Nueve, diez, once. Con la última “e” del número veinte, dibujada aún en los labios de la madre, cae una bomba tan cerca del refugio que la detonación deja al niño completamente sordo. Enterrado en la espesura del silencio, rompe a llorar. Cree que la sordera opaca es la muerte, que la muerte es el mismo horror, pero sin sonido.

sábado, 21 de marzo de 2009

El feliz acontecimiento

El cuadro es de Edward Hopper

La enfermera lleva una bandeja plateada con una jeringuilla, un rollo de algodón y dos frascos monodosis. Sonríe. En ausencia de la bata blanca, podría tratarse de una entusiasta librera a punto de colocar unos tomos largamente esperados, en el lugar preciso de su estantería. La comadrona no tardará en llegar -piensa- y quiere tenerlo todo listo. El feliz acontecimiento tendrá lugar en casa y no en el hospital, como es lo habitual, y precisa de especiales cuidados. Suena un preludio de Pachelbel y la luz entra escandalosa por los ventanales. Una cortina se mueve danzarina, empujada por el soplido tibio de una brisa leve, juguetona. En la cama, a Eva le parece que le falta el aire y aspira gemidos cortos que parecen un hipo exagerado. Miguel le da la mano y la besa, constantemente. Le susurra que la quiere y que ya falta poco, que sea valiente sólo un ratito más. Ella le sonríe lo que le permite una nueva oleada de espasmo invasivo, que esta vez la obliga a cerrar los ojos como para apagar el mundo. Al poco llega la comadrona y los familiares se colocan en racimo al pie de la cama. Todos quieren participar del momento, estar ahí, acompañarla con su abrazo invisible. Estamos aquí, dice el silencio. La comadrona hace su trabajo y el rostro de Eva se alisa, pierde toda contracción y una sonrisa estira sus labios malva. La muerte llega dulce y liberadora, se lleva el ahogo en la laguna negra, el laberinto oscuro de la desmemoria y la gruesa capa de impotencia que cubría a Miguel. El sol blanco de diciembre viste a la Eva muerta con la hermosura de los frutos nuevos.
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Dedicado a mi madre, víctima desde hace años de una enfermedad cruel e interminable. Está escrito con la esperanza de que un día se recupere la cordura y se considere un derecho incuestionable, la compañía, el apoyo y los medios necesarios para el viaje, no sólo en el momento de la llegada a este mundo, sino también en la salida digna de él.

lunes, 16 de marzo de 2009

TODO UN CABALLERO

La foto es de un cuadro de Roberto Lopez

Ayer me pareció que mirabas de forma insinuante a un caballero que comía en una mesa contigua a la nuestra. Mas si no fue así, no me duelen prendas a la hora de pedirte mis más sinceras disculpas por las trece puñaladas.

lunes, 9 de marzo de 2009

UNA PAREJA MENOS PERFECTA

Mi perro odia todo lo que a mí me gusta. Con rápidos movimientos de su hocico, desprecia los berberechos, la tarta de nueces o el salmón. No le gusta, como a otros perros, sentarse frente al fuego a dormitar sobre mis pies mientras leo a Machado. Para él, todo lo interesante transcurre fuera de casa. Se diría que no tenemos nada en común, si no fuera porque cuando yo me fijo en una mujer, él ya lo ha hecho antes. Las olisquea desde lejos, mucho antes de que yo las haya visto, cuando la expectativa es aún un cielo infinito. A saltitos va abriéndose camino. Se acerca a ellas con ánimo juguetón, agitando su rabo desmochado. Entrega lametones a cambio de caricias y arrumacos. Pero cuando yo llego detrás y me tumbo como él con la lengua afuera, ellas salen zumbando.

sábado, 28 de febrero de 2009

EN MANOS DE LA JUSTICIA

No sé de qué me sorprendo, nadie me escucha, nunca lo han hecho. No entiendo las leyes, tampoco a los jueces, ni los códigos que usan para impartir su justicia. De nada sirvieron los informes psiquiátricos, las alegaciones y recursos que presentó mi abogado. Todo fue desestimado. El engranaje del sistema funciona solo, la pesada maquinaria se pone en marcha y usurpa nuestro destino, se apodera de él con avidez de ogro hambriento. Yo sólo soy un eslabón más, un pelele.
Sin otra instancia a la que apelar, el 13 de abril se abrieron para mí las puertas del penal. Asustado y confuso, cargando los recuerdos de casi toda una vida en una pequeña bolsa de deporte, crucé el umbral. Acababan los treinta años de presidio y afuera me esperaba eso que algunos necios llaman la libertad.

sábado, 21 de febrero de 2009

LORITO BONITO


“Ay, qué risa, ay qué risa” gritaba el loro Jacobo a todas horas. Fue imposible averiguar quién le enseñó la frase, porque en casa siempre hemos sido de ánimo más bien bajo, nada proclives a dejarnos desbordar por la alegría.
Despotricábamos a menudo del idiota que nos lo regaló, pero pese al incordio de la compañía gritona y monotemática del lorito, jamás pensamos en desprendernos de él. Cada noche, atravesando la gruesa tela negra que cubría su jaula, su “ay, qué risa, ay qué risa” recorría la casa de esquina a esquina, se colaba en nuestras habitaciones como una burla, y convertía nuestros sueños en pesadillas carnavalescas.
No conseguimos que dijera “lorito bonito" ni una vez, sólo que basculara su cabeza y que fuera soltando a cada rato aquella bobada:”Ay qué risa, ay qué risa…”.
Al morir, nos demostró que incluso la tortura genera dependencia, pues quedamos sumidos en una aflicción de lo más inesperada. La abuela logró conmovernos con su llantina y accedimos a incinerarlo para poder después enterrar sus cenizas en el jardín.
Regresando del crematorio, más preocupado por la estabilidad de la urna que por la carretera, papá dio un volantazo que nos empotró en un camión de gran tonelaje. Fue un impacto brutal del que salimos despedidos, las cenizas de Jacobo cayendo como aliño de sal fina sobre nuestros cuerpos inertes. El del lorito, resultó al fin, un sentido del humor premonitorio y de lo más macabro.

miércoles, 18 de febrero de 2009

ASESINATO POR DIVERSIÓN

Se discute de lo superficial para olvidarse de lo fundamental, de algo que nos repugna a algunos. Los ciervos son animales tranquilos, más bien tímidos, que no hacen daño a nadie. Lo que ofende, lo que irrita y entristece, es ver la foto de los cadáveres desplomados, arrastrados para la foto por el cazador, orgulloso de engrosar esa fila de muertos por diversión.
(Si me callo reviento, de verdad)

Aprovecho para animarme a contaros a los que tal vez no lo sepais, que Fernando Valls tiene un blog literario muy recomendable en el que ha tenido la amabilidad de publicar dos relatos míos.

lunes, 16 de febrero de 2009

COMPAÑERISMO


X-¿Cuántos llevas?
Y- Veintinueve.
X- Yo dieciocho.

Abdul decide bajar para hablar con su mujer Fadija. Ella está a punto de dar a luz , y él, nervioso, incapaz de tragar una saliva casi inexistente, muerde sus labios insensibles y secos como fieltro. Empuja la puerta del locutorio al tiempo que la mano de Y se posa sobre su hombro, como una garra.

Y- Quédatelo tú, que te falta más para llegar al cupo.
X- Gracias amigo, necesito las vacaciones
que nos han prometido.

Basado en hechos reales.


viernes, 13 de febrero de 2009

LA EXTRAÑA EPIDEMIA

- Es una patología frecuente pero de pronóstico incierto, dijo el doctor. En algunas ocasiones, el síndrome remite de forma espontánea. En otros casos lleva a una invalidez permanente.
El doctor Jiménez Del Llano está considerado una eminencia en el campo de la psiquiatría moderna y no pierde ocasión para mostrar los conocimientos adquiridos junto a López Ibor, en su labor al frente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas desde 1954.
- Es lo que en psiquiatría llamamos síndrome de debilidad paranoide.
Se nota que ha repetido el mismo discurso idéntico, incluso más veces de las que está dispuesto a admitir.
- No le lleven la contraria, eso sólo agravaría la situación.
- ¿Puede seguir trabajando?
- Por supuesto, si lo ha hecho hasta ahora, nada impide que siga haciéndolo. Al menos de momento. Ahora sólo podemos esperar.
- Pero todos sus delirios, sus amigos imaginarios…¿qué ocurrirá?
- Seguirá hablándole de ellos, insistirá en que se comunican todos a través de una suerte de máquina de escribir con miles de tentáculos invisibles que conectan todo el planeta.
La mujer intenta recuperar un llanto que ya ha brotado. Abraza la nariz entre sus dedos y barniza de lágrimas sus mejillas.
- Pero doctor, es horrible.
- Bueno, sólo se trata de una extraña epidemia.


Dedicado a todos mis amigos imaginarios del blog, que me animan a seguir delirando.

jueves, 12 de febrero de 2009

CORTÁZAR, ese cronopio

Hoy se cumplen 25 años de la muerte de Cortázar.
Entre tanta brutalidad y egoismo, entre tanto absurdo,
oir hablar a personas como él, abre una rendija, un ténue
rayo de esperanza en el ser humano.




martes, 10 de febrero de 2009

EL DESENCUENTRO

Aquella mañana de otoño de 1973, Lorenzo despertó con un leve dolor de muelas palpitando en su mandíbula inferior. Pensó en bajar a la farmacia a comprar unos comprimidos para afrontar lo que parecía el principio de una infección. Ahora bajaré, se dijo entregándose al abrazo de la modorra y a su pequeña promesa de alivio. Aspiró el olor entre agrio y dulzón de su cuerpo caliente y acomodó su erección sobre el vientre. El sueño dejó en suspenso la urgencia por los calmantes.
Laura se decidió por unos zapatos marrones abotonados sobre el tobillo y una falda de ante para acudir a la cita de trabajo. Era la tercera vez que se presentaba esta semana para cubrir una vacante de secretaria. Las otras dos veces había recibido un trato brusco en forma de respuesta idéntica: no tiene usted el perfil. Rebuscó en el baño una píldora de codeína que aliviara los fuertes pinchazos menstruales que amenazaban con arruinarle el día. Encontró el frasco, pero vacío.
La farmacia quedaba de camino a la parada del tranvía.
Pero los hilos no se tejieron, la historia no fraguó.
Lorenzo dormía en el momento en el que Laura abrió la puerta de la farmacia. Cuando tropezó en el segundo escalón y cayó al suelo, él no estaba ahí para ver su gesto de dolor, sus lágrimas, su cejas gruesas enmarcando una mirada azul. No esperó sentado junto a ella la llegada de la ambulancia y Laura no se olvidó un poco de su dolor para sonreírle.
Lorenzo sólo escuchó la sirena lejana, que se acercaba insistente para colarse en su sueño, para confundirlo hasta despertarle. Después la oyó alejarse, se llevaba a Laura y a su fémur roto y también los besos torpes y apresurados que se hubieran dado en el parque dos semanas más tarde, un amor intenso y breve, el desamor, las lágrimas de despedida.
Oyó la sirena alejándose como quien oye un recuerdo, al tiempo que se vestía para bajar a la farmacia.

domingo, 8 de febrero de 2009

KARL MARX, el adivino


"Los propietarios del capital estimularán a la clase trabajadora para que compré más y más bienes, casas, tecnología cara, empujándoles a contraer deudas más y más caras hasta que la deuda se haga insoportable. La deuda impagada llevará a la bancarroca de los bancos, los cuales tendrán que ser nacionalizados"
Cita real de "El Capital" de 1867

domingo, 1 de febrero de 2009

SUEÑOS CRUZADOS

El maestro zapatero soñó que era una libélula, que soñaba que era un maestro zapatero. La libélula despertó untada en betún y el zapatero desayunó polilla.

viernes, 30 de enero de 2009

MAL DE AMORES

Cansado de sufrir las inclemencias de tantos amores no correspondidos, Cayetano consultó a videntes, astrólogos y alcahuetas. Recibió consejos para elevar el espíritu y contrarrestar un corazón demasiado permeable a las emociones, probó cuantas pócimas le aconsejaron y hasta realizó el ritual de los nueve clavos. Nada funcionó. Agotado por la sobredosis de tragedia amorosa, se puso en manos de un médico suizo que le aseguró que conocía un remedio infalible. Murió en la mesa de operaciones. El cirujano tuvo que reconocer ante la evidencia, que extirparle el corazón tampoco había sido la mejor opción.

lunes, 19 de enero de 2009

MOTÍN


Desciende el sol en acuarela.
Se acerca a un horizonte
trazado con delicado buril.
Un último destello verde,
antes de que la noche vomite
su negrura sobre el barco,
alienta a la tripulación.

miércoles, 14 de enero de 2009

MALOS NEGOCIOS

Te devuelvo los besos que me diste,
no han superado el periodo de prueba.
Tu amor salió con tara,
defecto de fábrica.
La inversión en hijos no da dividendos,
ni estudian, ni trabajan.
La vista a los campos de almendros,
era un fondo garantizado, decían.
Pero no sobrevivió al campo de golf.
La salud que compré a crédito, otro timo.
Subieron el colesterol y los triglicéridos.
Y mi dentadura es agente doble.
Trabaja para el enemigo,
mi dentista.

miércoles, 7 de enero de 2009

BROMAS DEL DESTINO

El sol salía para mí cada día sólo porque ella estaba ahí. Pero le gustaba juntarse con los chicos malos. Lo supe el día en el que la vi riéndole las gracias al “Aplastamanos”, el terror de la clase. Por eso cambié de amigos. Cambiar tampoco es la palabra ya que yo antes, amigos no tenía. Pero le encontré gusto a reventar buzones, pinchar ruedas y quemar cajeros. Después vinieron los atracos a bancos y a joyerías. Ahora cumplo condena en el penal de Valdemoro.
Al final, ella acabó con el tontito de la clase, "El Sorbemocos,”un niñato enclenque y desabrido que después del instituto sacó las oposiciones para funcionario de prisiones.Y, lo que son las cosas, ahora es él quien que me cierra el “chabolo” cada noche.

* chabolo: celda, en argot penitenciario

domingo, 4 de enero de 2009

CATORCE DE OCTUBRE

Querido Manuel: Te preguntarás el motivo de mi carta ahora que tú y yo somos sólo humo y que por no quedar, no nos queda ni la pena. Ya sabes que sufro de forma crónica de reflujos del pasado y que muy a menudo me sopla el viento caprichoso del lado de la memoria. De ahí me llegaste ayer, ya sin dolor ni reproches y sin atravesar mares de cristales rotos, más como una película en blanco y negro cuyo final no consigo recordar.
Antes de que tu imagen se evapore y vuelvan los pensamientos que ahora me ocupan, quisiera contarte cómo he pasado estos meses, de ola de calor licuado y de mosquitos grandes como halcones. Tan terrible fue la plaga este año, que Marta y yo pasábamos las tardes enteras agitando pañuelos para ahuyentarlos. Parecíamos dos locas en una estación de tren, entregadas a una adiós desmedido.
En julio tuve que ir al dermatólogo, a tratarme un sarpullido que brotó en el lugar en el que te escondía aquel tiempo en el que fuimos poesía. Septiembre llegó balsámico, las nubes no dejaron de lamer las copas de los pinos y la luz ambarina que tantas veces nos acompañó de camino al faro no me habló de tu ausencia ni una sola vez.
Aquel anillo que me regalaste en Berlín, la noche que nos amamos hasta enfermar, lo tiré al w.c., l
uego me arrepentí y lo saqué. Un día necesité una arandela para fijar la manguera al grifo del jardín y la medida acabó resultando perfecta. Espero que no te importe.
Conservo la caja con tus escritos, que sigue donde la dejaste, enfundada en una capa de polvo bajo la cama. No me molesta, ahí se quedará hasta que la recojas, si es que te apetece. Y ya puedo mirar sin vomitar lágrimas, aquella foto que nos hicieron en Budapest, aquel día que el frío nos hizo reir tanto.

No hay mucho más que contar, la vida sigue sin prometer demasiado y yo sin esperar mucho más. La gata ha tenido cachorros dos veces desde que te fuiste y el jazmín que habíamos dado por muerto, volvió a florecer.
Ah, y anoche me acaricié en tu nombre. Pero no, no me corrí.

sábado, 3 de enero de 2009

Pesadilla de Navidad

Fui a la despensa y encontré el cuerpecito de un bebé palestino cubierto de polvo, aGAZApado entre los turrones. Parecía recién sacado de entre los escombros y ya no se movía. Le limpié la sangre y el polvo y lo puse de niño Jesús en el pesebre.
En la Nintendo DS que pidió Mateo, llegó de regalo un juego que consiste en lanzar bombas sobre escuelas y mercados. Bombardear hospitales puntúa el doble porque los enfermos tardan menos en morir. Mi niño jugó toda la noche con tanta dedicación que superó su propio record varias veces.
A María le trajeron una niña-esclava. El libro de instrucciones dice que trabajará de sol a sol fabricando zapatillas para toda la familia.
Al comer las uvas de la suerte, las pepitas cayeron en el plato convertidas en banqueros. Antes de darnos cuenta, ya tenían preparada una bandeja de canelones rellenos de valores tóxicos, para la comida de año nuevo.

En la bolsa de cotillón de fin de año, salieron terrenos recalificados, sobornos a altos cargos corruptos, serpentinas neoliberales, matasuegras antiabortistas y confeti ultramonárquico.
Manuel, mi amado, se levantó para hacer un brindis, dijo que me quería tanto tanto, que estaba pensando en hacerme un préstamo al 5% TAE. Consiguió emocionarme y al final, todos acabamos llorando.
A la una llegaron puntuales los antidisturbios y nos disolvieron a todos.